domingo, 4 de enero de 2026

Barrientos, Paz y Lara

 ¿Es una novedad que el vicepresidente de un Estado se declare opositor al gobierno del cual él mismo forma parte? ¿Hasta qué punto un vicepresidente puede ser capaz de desestabilizar un gobierno elegido democráticamente?

Las preguntas vienen a propósito de que el vicepresidente Edman Lara, en días pasados, se ha declarado opositor al gobierno de Rodrigo Paz y a sus políticas. Critica edecreto 5503 que suprime la subvención a los carburantes y abre Bolivia a la inversión extranjera. Las reacciones a la posicion de Lara, no se han hecho esperar, al punto que surgen iniciativas de sacarlo de su cargo bajo el argumento que no anda bien de la cabeza.


Con todo, las tensiones entre vicepresidente y presidente tiene dos antecedentes históricos —René Barrientos en 1964 y Jaime Paz en 1983— que vale la pena reseñar para (quizá) entender mejor por qué el vicepresidente Laraactúa como lo hace. 

Transcurría el año de 1964 y Víctor Paz Estenssoro iba tras su tercer mandato como presidente. Si bien el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) estaba de acuerdo con su candidatura, no hallaban consenso sobre el nombre de su acompañante de fórmula. Finalmente, y luego de varios altercados, Paz decidió postular al General René Barrientos Ortuño a la vicepresidencia, porque este militar tenía contactos con sectores campesinos que para Paz eran vitales. Barrientos, ya en plena carrera electoral, solía afirmar que su misión como vicepresidente era “acompañar y ayudar a Víctor Paz para que no se cometan errores”, lo que desde luegoreflejaba el grado de tensión y desconfianza que reinaba entre ambos políticos.

Lo que vino después fue la crónica de una traición anunciada. Las elecciones generales se llevaron a cabo el 31 de mayo de 1964; la dupla del MNR fue reelegida con casi el 98% de los votos y el partido retuvo su amplia mayoría en el Congreso. Sin embargo, unos meses después, el 2 de noviembre, el vicepresidente Barrientos ejecutó un golpe de Estado contra Paz que lo obligó a salir de Bolivia rumbo a Lima.

Casi dos décadas después pasó algo similar. Luego de un turbulento proceso político, el 10 de octubre de 1982 fueron posesionados como presidente y vicepresidente de Bolivia Hernán Siles Zuazo por el MNR de Izquierda y Jaime Paz Zamora del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). El contexto del país era de desastre económico, cuya máxima expresión era el descontrol de la inflación con la consiguiente subida de precios. De manera sorpresiva y a doce semanas en el poderel MIR abandonó el gobierno de Siles, dejando al vicepresidenteJaime Paz como parte de una administración de la cual ya no formaba parte activa y con la cual no coincidía políticamentePaz se convirtió en un opositor a Siles. 

Hoy tenemos otro contexto político y económico, pero el mismo patrón: un vicepresidente que se encuentra incómodo con el gobierno que integra. Lara, al igual que Barrientos y Paz, adolece del mismo mal: sus ambiciones políticas son superiores al poder estatal que ellos creen deberían tener

Barrientos en 1964 creía poseer el poder de las masas campesinas y el respaldo de la embajada de los Estados Unidos, por ello, estaba seguro de merecer más poder que el que le otorgaba Víctor Paz. Jaime Paz, por su parte, creía que los ministerios otorgados por Siles no correspondían a la base política que tenía (o creía tener). Lara, por su lado, se declara opositor al gobierno porque cree que el reparto del poder no corresponde a su aporte electoral al triunfo de Rodrigo Paz.

Empero, las distancias también son notablesLara, a diferencia de Barrientos o Jaime Paz, carece de bases orgánicas dentro de su movimiento político, al punto que muchos de los "laristas" en el órgano legislativo parecen haberlo abandonado. De todos modos, encabeza una tendencia opositora en el país y ha enarbolado la resistencia al Decreto 5503, denunciando su inconstitucionalidad y afectación a los más pobres.

De este modo la diferencia de Lara con sus similaresBarrientos y Paz es evidente: No podría intentar un golpe de Estado apoyado por las fuerzas policiales porque carece de llegada en la elite policial, y menos aún cuenta con apoyo militar. Tampoco puede debilitar al gobierno sacando a sus ministros o saliendo él mismo de la gestiónporque carece de presencia en el gabinete

Empero Lara está lejos de ser un actor irrelevante: su poder no radica en un partido político, sino en una vasto esquema de intereses que se sienten afectados por la nueva administracion y que él articula a través de su redes de internet que, en varios países, ya han demostrado ser mecanismos eficaces de movilización y presion social.Lara no tiene el poder pero tiene el algoritmo.

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