sábado, 31 de julio de 2010

EL CONFLICTO POTOSINO


De pronto, Potosí nuevamente en el centro de la a(tensión): hace tres días que está en huelga general con el consiguiente bloqueo de caminos. Sus pedidos no son pocos: exigen que el gobierno construya una fábrica de cemento, expulse a los "invasores" orureños de cierta parte de Potosí, reactive un elefante blanco como Karachipampa y, por su fuera poco, piden que se racionalice la explotación del famoso Cerro de Plata “creador de la nacionalidad” como alegremente suele decir un acucioso reportero de esos lares.

El gobierno en un franco desconocimiento de la cultura política citadina, esa que llevó a negar tres veces la explotación de los recursos evaporíticos del salar de Uyuni, ha dado un paso en falso, vacío de cálculo político y lleno de soberbia: no negociará mientras persista el conflicto, dejando a su obsecuente y revolucionaria bancada parlamentaria al borde de un ataque de nervios, con riesgo de ser los más perjudicados por el fuego cruzado.

El desenlace lo podemos prever: el gobierno irá a Potosí a negociar y cederá en algún punto del pliego de peticiones, probablemente en la construcción de una planta de cemento y dejará para el trabajo en comisiones los otros aspectos, es decir que cederá en aquel pedido que moviliza a los campesinos de Coroma, la verdadera base social del conflicto.