martes, 28 de junio de 2016

LAS CONTRADICTORIAS ENCUESTAS SOBRE EL CASO ZAPATA

En la última encuesta publicada por Página Siete advierto una contradicción: la enorme diferencia que existe entre las respuestas que obtienen dos encuestas a la pregunta sobre si el caso Zapata (de la ex enamorada del presidente Morales) afectó o no la tendencia en el voto del referendo sobre la repostulación de Morales y García. 

El día 14 de febrero Página siete publicó una “encuesta flasch” donde señala que el escándalo Zapata habría hecho cambiar notablemente la tendencia en el voto hacia el No a la modificación de la Constitución tanto que le llevaría unos 14 puntos de diferencia al Si. En cambio, en la última encuesta, de 26 de junio pasado, la gente opina que el caso Zapata no fue un factor que definió su voto, contradiciendo completamente los datos generados en febrero. ¿En qué quedamos?

http://www.paginasiete.bo/decision2016/2016/2/14/caso-evo--gabriela-impulsa-86645.html


http://www.paginasiete.bo/especial01/2016/6/26/caso-zapata-provoco-derrota-21f-segun-encuesta-100767.html

domingo, 26 de junio de 2016

DE REFERENDOS Y PUEBLOS QUE SE EQUIVOCAN

Los resultados del último referendo en el Reino Unido para decidir si ese país permanece o no en la unión europea ha generado una crisis política y económica de efectos todavía imprevisibles. Para empezar la decisión pone en jaque a los países de la Comunidad Económica Europea (CEE) que, según las previsiones del FMI,  bajará un medio punto porcentual en su crecimiento del Producto Interno Bruto, dado que lo que aporta el Reino Unido a esta entidad es de 18.700 millones de euros, cifra de la que ahora deberán prescindir. Esta situación es todavía más grave en un contexto donde Grecia y España pasan por severas crisis económicas. Desde una perspectiva política, la clave de la crisis parece ser que la decisión británica da aire a las tendencias nacionalistas en otros países de la comunidad europea, cerrando las posibilidades a la globalización y al crecimiento económico, dos de los grandes dogmas de nuestro tiempo.



Esta decisión, manifestada en las urnas, ha generado duras expresiones de políticos europeos. Felipe Gonzales, expresidente de España y que se denomina a sí mismo “un europeo europeísta” ha acusado a David Cameron, el primer ministro británico, de provocar este referéndum nada más que para solucionar un problema personal y de partido, dando paso al triunfo de las “emociones negativas” de quienes se oponen a la CEE pero sin dar alternativas a cambio. Por su parte el conocido periodista Jhon Carlin, en un artículo de El país de Madrid, sugiere que los que votaron por la salida de Gran Bretaña de la CEE tienen  la misma mentalidad de los fanáticos de la selección inglesa, conocidos por Hooligans, que gritan obscenidades, insultan a las mujeres y se emborrachan. Los que optaron por el brexit, sostiene enfático Carlin, demostraron su ignorancia, desconfianza, desdén y carencia absoluta del sentido de la responsabilidad. Por último Simón Bren-Levis, profesor en Oxford indica que entre los culpables del triunfo del brexit no se debe olvidar a los tabloides, que generan una imagen de la economía falsa y desinformada.

Un rasgo común de estas opiniones es la idea de que el pueblo se equivoca, que su opción expresada en un voto está impulsada por la emoción y no por la razón, dada por la influencia de los medios de comunicación y no por una decisión autónoma y meditada.

Dados estos antecedentes es casi lógico que naciera, en una parte de las filas de los perdedores, la iniciativa de repetir el referendo (lo que en nuestras latitudes llamamos un “segundo tiempo”).  Según la BBC la petición de un nuevo referendo en dos días ya ha recolectado más de 3.500 millones de firmas, a lo que se debe sumar la amenaza de Escocia de bloquear la salida de la comunidad europea y la sugerencia del jefe de Gabinete de la presidenta Angela Merkel de que a los británicos se debería dar la oportunidad de reconsiderar su decisión.

Mas allá de que uno esté o no de acuerdo con la decisión británica, lo importante es constatar que los políticos, en general, cuando pierden una consulta acusan al pueblo de haberse equivocado; de pronto dejan de lado su elogio al pueblo, al cual consideran la voz de dios, para verlo como incapaz de tomar sus propias decisiones; se lanza la prédica de que ese pueblo fue engañado por los populistas, por los opositores, por los medios de comunicación lo que, claro, da una base de legitimidad a la postura de repetir el referendo.


Lo que se olvida, es que un referendo es una consulta no un examen a la ciudadanía, por lo tanto son los políticos y no el pueblo el que debe hacer mejor su tarea, son los políticos los que deben leer adecuadamente lo que demanda la sociedad antes que esperar que la ciudadanía haga lo que quieren los políticos. 

domingo, 19 de junio de 2016

ANTIEVISMO

Decir oposición en Bolivia no es referirse a un partido político o a un líder en específico sino a un conjunto de personas de distinta tendencia política, de distinto origen social, económico y generacional, a los que los une la posibilidad de que Evo no se vuelva a repostular.  Nadie, que sea serio, puede decir que el triunfo del NO se debió a la labor de un partido o líder, el No triunfó porque se activó un rasgo de la cultura política del ciudadano que señala que la perpetuación de una persona en un cargo va contra las reglas de la democracia como sea que ella se considere, no importa si la persona que optó por el No cree más en una democracia participativa o en una representativa, en una liberal o en una comunal. Para ambos la repostulación de Evo y Álvaro estaba mal y punto. ¿No es verdad, acaso, que en Bolivia durante toda su historia se ha condenado el caudillismo y que, una de las razones para la debacle del sistema de partidos que gobernó el país entre 1985 y 2002 era que ellos no se renovaban, que sus líderes eran siempre los mismos?

En ese sentido, el voto contra la repostulación no es, necesariamente, un voto contra Evo o contra el MAS, es una tendencia que, sobre todo, busca el respeto por las reglas de la alternancia democrática. Solo así se explica la aparente paradoja de que Evo haya sido derrotado en el referendo teniendo, a la vez, índices de popularidad que harían palidecer de envidia a sus pares sudamericanos como Dilma Rousseff, Ollanta Humala o Michelle Bachelet. Si bien la gente podía tener varios cuestionamientos a la gestión del MAS, en general, estaba más o menos contenta con su gestión de gobierno. Esto pasaba sobre todo en los espacios urbanos y de clase media que fueron, según el último informe del PNUD, los que más rápidamente mejoraron en estos diez años de Evo en el poder.

Sin embargo,  el MAS con fe de suicida, en vez de reconducir su política para reproducir el poder en 2019 sin Evo como presidente; en vez de moderar su discurso y dar señales claras de que ha escuchado a la población y camina hacia la construcción de instituciones y recambio político hace, en realidad, todo lo contrario: encarcela abusivamente a personas y abogados, amedrenta a periodistas, acusa a los medios de comunicación y da señales de querer abrir la Constitución para introducir, de contrabando, el tema de la repostulación de Morales y García.

Ante la radicalización del gobierno el efecto previsible es que los que votaron por el No también se radicalicen y se haga antievistas, no admitan matices en su crítica al gobierno sino que, en conjunto, rechacen a Evo y apoyen a cualquier corriente que represente o exprese este antievismo. La clave de esta postura es que la gente no vota a favor de alguien sino en contra de alguien, aparece un esquema de divisiones políticas que no tienen que ver con la clase, la etnia, la tendencia política ni con el programa de gobierno sino con la persona y lo que representa. Las identidades básicas se diluyen para dar paso a una tendencia bastante heterogénea pero efectiva políticamente.



Esto es algo que ya se viene dando, con sus matices, en otros países. Como lo hace notar Simón Pachano, profesor de Flacso, el  triunfo de Pedro Pablo Kuczynski en la segunda vuelta presidencial en Perú se debe no tanto a que la gente haya votado a favor de este candidato sino que lo hizo en contra de Keiko o más específicamente en contra del fujimorismo que representaba abuso de poder y corrupción. Esta tendencia que, en rigor no apoya ninguna tendencia política tiene un gran potencial político y electoral, porque puede unir a las corrientes políticas más diversas y disímiles, tal como pasó, aunque de manera incipiente, en el referendo del 21 F en nuestro país.

La cristalización del antievismo dañará severamente al proyecto de poder del MAS aunque, paradójicamente, es el mismo  MAS el que se encarga de promover. 

domingo, 12 de junio de 2016

EL MAS: ENTRE RADICALES Y MODERADOS

En todo partido político se mueven dos tendencias políticas: los radicales y los moderados. Los primeros que se adhieren a los cambios traumáticos, rápidos y de un solo golpe frente a los segundos que postulan las transformaciones graduales, lentas y minimalistas. Empero las disputas no son relativas a fines sino a los medios.  Aunque la gente tiende a ver a los partidos como homogéneos, en realidad no es así, las disputas por el poder no solo se presentan entre partidos, sino también al interior de los mismos. En países como Bolivia, donde el líder tiene una centralidad en la toma de decisiones, quien suele inclinar la balanza hacia un lado u otro es el caudillo que define, al final, la profundidad y el sentido de las políticas.



A la luz de los hechos se puede decir que desde la derrota del MAS en el referendo del 21 de febrero pasado lo que predomina en este partido es la tendencia radical, aquella que señala que no debe haber ningún tipo de concesiones con la oposición ya sea esta partidaria, comunicacional o individual. En cierto sentido, el discurso del ministro de gobierno Juan Ramón Quintana en el acto de interpelación en el poder legislativo del pasado 18 de mayo fue una expresión del triunfo de la tendencia radical en el gobierno. Acusó a la prensa de conformar un cártel de la mentira, a los abogados de Zapata de inventarse la existencia de un niño y, en general, a la oposición de estar con la antipatria. Adicionalmente, el discurso de Quintana fue una advertencia a la tendencia moderada del MAS, de lo equivocados que están si piensan que es la hora de ser cautos con la oposición, de que la lógica debe ser de ataque permanente, de no permitirles ni un solo resquicio que amplíe su marco de oportunidades políticas.

A las palabras radicales siguieron las acciones, desde el gobierno se avanzó en la idea de cambiar la ley de imprenta y de regular las redes sociales; se detuvo al abogado de Gabriela Zapata Eduardo León y hasta ahora se lo mantiene ilegalmente preso;  se habló de ir a un segundo referendo para la repostulación de Evo y hasta ahora no existe solución a la demanda de los discapacitados que llega a los 100 días de movilización, ni tampoco  a los despidos de los obreros de Enatex.  
Por su parte, los moderados que son parte de la cúpula masista están callados, como esperando mejores tiempos. Los únicos que hablan son los que conforman la periferia del marco de decisiones del MAS como los senadores masistas René Joaquino y Pedro Montes,  que, a despecho de los radicales, señalaron que se debe respetar la decisión del pueblo emanada del 21 de febrero.  “Se ha dicho no a la repostulación, respetaremos pues” dijo, enfático, Montes. Empero dos golondrinas no hacen verano,  tanto así que para Hugo Moldiz estos dos senadores “representan una posición tan marginal dentro del MAS que realmente no tienen ninguna representatividad” (El Deber 5.06.2016). 

No está claro hasta donde llegarán los radicales en sus acciones ni sabemos cómo miden los efectos políticos de sus actos.  Aparententemente de lo que se trata es de cerrar el marco de oportunidades políticas que abrió para la oposición la derrota del MAS en la consulta del 21 F.   Una de las vías es apostar por un segundo referendo, cuya hipotética realización abre un abanico de consecuencias políticas imprevisibles, con la probabilidad de que el MAS salga aún más debilitado. La otra vía es avanzar en la construcción de un estado de derecho politizado que permita al gobierno aumentar su control sobre la sociedad civil (por ello atemoriza opositores, diseña leyes para la prensa). Lo complejo de ambas estrategias es que lo alejan a la clase media, un  sector que, como se vio en el referendo, lo que demanda es estabilidad y respeto por las reglas, apertura del debate político, rechazo a la corrupción y construcción de institucionalidad.

A lo largo de su historia, el MAS siempre estuvo tensionado entre las corrientes radicales y moderadas.  Los moderados no siempre fueron una temerosa minoría. Por ejemplo, para lograr su histórico triunfo en las elecciones de 2005 el MAS tuvo que extender su mano hacia las ciudades, hacia los sectores medios, con un discurso que llenaba el centro político. Mientras el MIP de Felipe Quispe se iba a la extrema izquierda, y Tuto Quiroga a la derecha, el MAS copó exitosamente el medio político, con un discurso de cambio con orden, de revolución democrática. Fue una táctica adecuada puesto que es imposible lograr mayorías electorales sin el voto citadino.  


En 2019, con Evo como candidato o sin él, se llevarán a cabo las elecciones nacionales y el MAS buscará  seducir nuevamente a la clase media, a los pobladores de las ciudades, a aquellos que buscan institucionalidad. Alguien debería recordarle a Morales que son los moderados y no los radicales los que ganan elecciones.

domingo, 5 de junio de 2016

ESTATIZACIÓN DE LA SOCIEDAD, ¿NUEVO OBJETIVO DEL MAS?

El MAS a lo largo de los últimos años impuso un credo, una máxima que consiste en que los culpables de todas las calamidades que le ocurren al país y al propio gobierno son los otros, los opositores, el imperialismo, nunca ellos. Eso, se diría, no es una novedad, a su modo Paz Estenssoro, Banzer y  Sánchez de Lozada  tuvieron como base de su razonamiento la lógica de amigo - enemigo. Evo no fue distinto. Para lograr ser el líder que es, Morales no vaciló en identificar al MNR, MIR y ADN como la encarnación de la antipatria; a los opositores de la media luna como separatistas y a la embajada norteamericana como los organizadores de los planes conspirativos.



Pero, desde el pasado referendo del 21 de febrero esta lógica ha tenido un curioso giro: para el MAS los opositores no están solo en la clase política, están en la sociedad; los enemigos no son políticos que dan discursos en las calles, sino personas que teclean un ordenador; no son los que diseñan una propuesta política, son los que elaboran memes; y no son los candidatos a elecciones sino los comunicadores sociales. ¿Ejemplos? : Evo Morales un día después del referendo del 21F dijo que “Las redes sociales, con las mentiras, hicieron daño. Estamos convencidos de eso”, y el Vicepresidente en clave sociológica dijo que las redes sociales de internet generaban efecto “simbólico, de caos de verdad, cada persona es una verdad”. Por su parte el ministro  JR. Quintana, en su larga alocución en el Legislativo, señaló que los medios de comunicación son los verdaderos opositores, de que existe un cártel de la mentira compuesto por periódicos, radios  y periodistas.

Quizá este proceso que ahora lo vemos con mayor claridad no sea más que el corolario de un proyecto de construcción estatal que se inicia con Morales como presidente. Se trata, en efecto, de un retorno del estado pero no solo en la economía a través de la nacionalización, sino en la sociedad.

Tres son los espacios de la sociedad que el Estado trata de controlar: las organizaciones sociales, la prensa y las redes sociales.

Respecto de las organizaciones sociales, forma de dominio ha sido colocar a los dirigentes en altos cargos del gobierno, en una relación no exenta de prebendalismo; en cambio los sindicatos que no comulgan con el gobierno son debilitadas y anuladas por el gobierno. En el primer grupo está la COB, las federaciones de cocaleros y las federaciones de campesinos y pueblos originarios y en el segundo grupo las organizaciones indígenas de tierras bajas y los movimientos cívicos.

En lo que se refiere a la prensa, el proceso de control ha consistido, por una parte, en crear medios de comunicación oficialistas y progubernamentales a los cuales se financia generosamente con recursos del Estado y, por otra, ahogar a los medios críticos e independientes por medio del cierre de la publicidad estatal.

El caso Zapata les ha dado mayores argumentos para controlar la sociedad: la denuncia no la hace un partido político o líder opositor, sino un comunicador social; no se expande y difumina en los pasillos del poder legislativo sino en las redes sociales y en los medios de comunicación; y no se resuelve aclarando el caso de fondo, del caso Zapata, que es el tráfico de influencias sino por medio de una juez de afirma que no hay pruebas de la existencia del hijo del presidente con Zapata.

Empero, la sociedad no ha cesado de expresarse y de reclamar, si ella no ha tenido cabida en la prensa ha encontrado en las redes sociales el canal ideal para opinar; si bien la prensa ha sido debilitada ella no ha dejado de poner en evidencia la corrupción en el gobierno y ser crítico con sus acciones; si algunas organizaciones de la sociedad civil han sido anuladas, algunos de ellos, como el comité cívico de Potosí ha dado batalla y plantea resistencia al poder.

Ante esto, el gobierno no ha tenido mejor idea que crear esquemas legales para controlar a la sociedad que resiste y reclama. Se ha señalado desde el poder ejecutivo que se prepara un proyecto de ley para reformar el código de imprenta y una ley para regular las redes sociales, dos instancias desde la que el poder ejecutivo cree se hace oposición. El gobierno desde 2006 trató de estatizar la economía hoy trata de hacerlo con la sociedad.