domingo, 22 de enero de 2017

¿11 AÑOS DE EVO O DE ESTADO PLURINACIONAL?

Este domingo 22 de enero se cumple los 11 años de la asunción al poder de Evo Morales. Esta fecha desde las esferas del poder masista ha sido planteada como el cumpleaños del estado plurinacional lo que es falso, ya que junta el periodo en que Morales gobernó en los moldes de la constitución del Estado republicano (más de tres años)  con el del Estado plurinacional. En rigor si existe una fecha del nacimiento del Estado plurinacional es el 7 de febrero de 2009  en que se publica la nueva CPE en la Gaceta Nacional de Bolivia y se pone oficialmente en marcha el nuevo Estado.



Esta confusión a mi juicio no es un dato menor, porque refleja, muy a pesar del MAS, que en realidad las transformaciones políticas de los últimos años son progresivas, lentas y graduales, mismas que no marcan una ruptura radical con el Estado republicano que nació el 1825 y más bien apuntan a una acumulación histórica. De hecho, las transformaciones más importantes del gobierno del MAS tales como la nacionalización de los hidrocarburos, la inclusión de indígenas en esferas del poder, la equidad de género en espacios políticos, son transformaciones producidas en el esquema institucional y normativo del Estado republicano es decir en el orden legal de la constitución de 1967. Por ejemplo, la nacionalización de los hidrocarburos, orgullo del gobierno del MAS, se ejecutó el 1 de mayo de 2006 y el profundo cambio en las elites políticas y burocráticas del estado con la aparición del indígena como actor político relevante se dio en el marco de elecciones sancionadas por el Estado republicano. En otras palabras no fue necesaria una nueva constitución para llevar a cabo buena parte de la agenda política del MAS sino que ella se produjo en los moldes del Estado republicano, esa que el MAS cree haber desmontado y sepultado.
Aún más, cuando se revisa los cambios que se han dado con la nueva Constitución plurinacional lo que se ve, en algunos casos, es que el nuevo orden constitucional ralentizó y detuvo la expansión de la sociedad civil que demandaba más espacios de participación y de control del estado.  No se reformó el estado ni se ampliaron  sus espacios para permitir una presencia efectiva de las naciones indígenas, es decir no se dieron las bases para una democracia intercultural y se detuvo la democratización del poder territorial con el bloqueo a las autonomías departamentales, entre otros. Adicionalmente, la nueva Constitución  fue factor de empeoramiento de la ya maltrecha institucionalidad del Estado republicano: la elección de magistrados por voto popular solo agravó el sometimiento, la venalidad y la ineficiencia del poder judicial y no se avanzó un solo milímetro en la construcción de una justicia intercultural.
Da la impresión de que el MAS a lo largo de estos 11 años aprovechó la expansión de las demandas democráticas que aparecieron a inicios de siglo, se hizo del gobierno montado sobre ese proceso y, cuando promueve la Asamblea Constituyente, lo que hace es establecer mecanismos institucionales que le permitan concentrar y centralizar el poder. Luis Tapia uno de los filósofos políticos que más conoce el proceso masista pero el que menos tiene influencia sobre este partido señala que “el núcleo central del proyecto político del MAS es el monopolio de la vida política”, lo que se puede ver en las ambiciones reeleccionistas de Morales, en su dominio sobre el poder legislativo y control del judicial y en su intención de limitar el espacio mediático.

A través de varios discursos y voceros, el MAS señala que el 22 de enero se conmemora  11 años de Estado Plurinacional, borrando de un plumazo el periodo en que gobernó bajo los moldes del antiguo estado. Por ello no deja de ser paradójico que los grandes cambios implementados por el MAS correspondan al periodo republicano y no al plurinacional o, dicho de otra manera, que sea revolucionario siendo republicano y conservador siendo plurinacional.  

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