Las próximas elecciones municipales en Sucre se encuentran marcadas por dos factores determinantes que reconfiguran el escenario político local. Por un lado, el MAS-IPSP atraviesa una crisis que le impide participar con su sigla tradicional; por otro, la agrupación República 2025, liderada por Horacio Poppe, ha quedado fuera de la contienda debido a la anulación de su personería jurídica por parte del Tribunal Supremo Electoral. Esta situación plantea una interrogante fundamental: ¿hacia dónde se desplazará el caudal electoral de ambas fuerzas?
En cuanto al voto masista, el panorama actual es de profunda confusión. Ante el desplome de su imagen, muchos candidatos han optado por estrategias de camuflaje, arriando u ocultando sus banderas pasadas para presentarse bajo nuevas siglas de fachada renovadora. Este escenario representa un desafío crítico para el actual alcalde, Enrique Leaño, cuya gestión se mantiene estrechamente alineada con la administración de Luis Arce. En este sentido, Leaño aspira a cosechar el respaldo de la fracción arcista que no participan mientras intenta, simultáneamente, reconquistar al electorado evista, el cual lo observa con una desconfianza creciente justamentye por su pasado arcista. Para el alcalde, la verdadera prueba de fuego será comprobar si logra retener su "voto duro" en los distritos rurales 6, 7 y 8, zonas donde en las elecciones de 2021 alcanzó un contundente 61,5% de preferencia.
Por otra parte, el destino del electorado que apoyó a Horacio Poppe es igualmente incierto. En los pasados comicios, República 2025 demostró una hegemonía urbana significativa, arrasando en el Distrito 1 con un 49% de los votos y obteniendo respaldos sólidos en el Distrito 2 (37%) y el Distrito 4 (35%). Sin embargo, su presencia fue casi nula en el área rural (Distritos 6,7 y8) donde apenas alcanzó un 5,8%.En teoría, cualquier candidato que logre articular un discurso antimasista coherente podría seducir a estos votantes; no obstante, la credibilidad de tal postura se ve comprometida, ya que la mayoría de los aspirantes actuales han integrado en sus filas a figuras que, en algún momento, formaron parte del MAS o desempeñaron funciones en el gobierno central. Esta ambigüedad política dificulta que los antiguos seguidores de Poppe encuentren una alternativa que represente fielmente su postura opositora.
Ni el MAS ni ni Poppe participan en las elecciones subnacionales de este año 2026. Pero si lo hacen sus simpatizantes que no son pocos. Convencer a este electorado tan disimil entre si, es clave para tomar el poder municipal.