Mostrando entradas con la etiqueta referendo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta referendo. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de febrero de 2017

EL MAS EN PROBLEMAS LA DEMOCRACIA EN APUROS

El próximo 21 de febrero se cumple un año de la primera gran derrota política del gobierno de Evo Morales. Ese día, la opción del No en el referendo sobre una nueva postulación de Morales para las elecciones presidenciales de 2019, había ganado con un porcentaje de 51,30% de los votos.
Desde entonces el gobierno de Morales no ha podido superar una suerte de trauma político que lo persigue y que literalmente no le deja dormir. Como la derrota es una suerte de demonio o fantasma, ha  elaborado un guion que le permita exorcizar el mismo, planteando la tesis de que el pueblo el 21 de febrero voto engañado, que en realidad no fueron criterios razonados sino un engaño relativo al caso de la exnovia de Evo Gabriela Zapata y sus vinculaciones con empresas chinas, las que influyeron en su voto.  Este argumento no es gratuito, ya que permite al MAS deslegitimar el resultado del referendo y plantear otro mecanismo que permita volver a postular a Evo a las elecciones de 2019.
Como la fuerza política de Morales es todavía enorme, no solo por su popularidad sino porque tiene un dominio sobre el poder legislativo junto a una gran influencia sobre el poder judicial, nada indica que Morales no vaya como candidato presidencial en las elecciones de 2019.


Pero será un salto al vacío. Luego de más de 13 años en el poder, Morales tendrá que enfrentarse a un inevitable desgaste producto de la baja en la dinámica económica, las  denuncias de corrupción, un esquema internacional adverso en que sus pares latinoamericanos (Correa, Maduro, Kirchner) pasan por crisis políticas, y una división en el propio MAS producto de la disputa interna en torno a cuotas de poder.
En estas condiciones es poco probable que Morales repita el nivel de sus anteriores votaciones y hasta es posible que, en una segunda vuelta electoral pierda. La pregunta en estas condiciones es ¿volverá Morales a esgrimir la idea de que el pueblo voto engañado? ¿Dirá de nuevo que hubo una injerencia de la embajada americana para crear una imagen negativa del gobierno? En fin… ¿desconocerá el resultado? Aunque puede sonar todavía improbable esto no deja de ser verosímil, Morales ya manejó este argumento para no dar por válidos los resultados del 21F ¿por qué no podría volver a hacerlo?
Cuando Morales desconoce un resultado, no solo falta a su palabra sino que coloca en serio riesgo la propia democracia, ya que esta es, sobre todo, un conjunto de mecanismos que permite y facilita la toma de decisiones de la comunidad política. Cuando esta regla se rompe, naturalmente que el mismo edificio institucional del estado de derecho se ve en serio riesgo. Ya lo decía Bobbio: la democracia no genera la certidumbre sobre los resultados, pero si sobre las reglas. Reglas que, además, no son concesión gratuita de un gobierno, persona o partido, sino que es un consenso social que opta por la democracia como el mejor medio para que la lucha por el poder no termine por destruir la propia sociedad.


Esto es algo que los líderes de otros países han entendido pese a que no estaban de acuerdo con los resultados que arrojaban las urnas. En efecto, en octubre de 2016 el presidente de Colombia José Manuel Santos perdió el plebiscito para ratificar el proceso de paz, y pese que creía que su opositor Álvaro Uribe había desplegado una propaganda negativa basada en la mentira y el miedo, reconoció el resultado; por su parte, el presidente de Ecuador Rafael Correa, quien cree que los medios de comunicación mienten sobre su gobierno ya no insiste en ir a un cuarto mandato, pese a que su fortaleza política le puede permitir torcer la ley y la constitución.

Hace poco el vicepresidente García ha confesado que el referendo del pasado 21 de febrero fue un mal cálculo político del MAS. Parece un avance.  Empero los errores políticos deben pagar quienes lo cometen, nunca la democracia. 

domingo, 26 de junio de 2016

DE REFERENDOS Y PUEBLOS QUE SE EQUIVOCAN

Los resultados del último referendo en el Reino Unido para decidir si ese país permanece o no en la unión europea ha generado una crisis política y económica de efectos todavía imprevisibles. Para empezar la decisión pone en jaque a los países de la Comunidad Económica Europea (CEE) que, según las previsiones del FMI,  bajará un medio punto porcentual en su crecimiento del Producto Interno Bruto, dado que lo que aporta el Reino Unido a esta entidad es de 18.700 millones de euros, cifra de la que ahora deberán prescindir. Esta situación es todavía más grave en un contexto donde Grecia y España pasan por severas crisis económicas. Desde una perspectiva política, la clave de la crisis parece ser que la decisión británica da aire a las tendencias nacionalistas en otros países de la comunidad europea, cerrando las posibilidades a la globalización y al crecimiento económico, dos de los grandes dogmas de nuestro tiempo.



Esta decisión, manifestada en las urnas, ha generado duras expresiones de políticos europeos. Felipe Gonzales, expresidente de España y que se denomina a sí mismo “un europeo europeísta” ha acusado a David Cameron, el primer ministro británico, de provocar este referéndum nada más que para solucionar un problema personal y de partido, dando paso al triunfo de las “emociones negativas” de quienes se oponen a la CEE pero sin dar alternativas a cambio. Por su parte el conocido periodista Jhon Carlin, en un artículo de El país de Madrid, sugiere que los que votaron por la salida de Gran Bretaña de la CEE tienen  la misma mentalidad de los fanáticos de la selección inglesa, conocidos por Hooligans, que gritan obscenidades, insultan a las mujeres y se emborrachan. Los que optaron por el brexit, sostiene enfático Carlin, demostraron su ignorancia, desconfianza, desdén y carencia absoluta del sentido de la responsabilidad. Por último Simón Bren-Levis, profesor en Oxford indica que entre los culpables del triunfo del brexit no se debe olvidar a los tabloides, que generan una imagen de la economía falsa y desinformada.

Un rasgo común de estas opiniones es la idea de que el pueblo se equivoca, que su opción expresada en un voto está impulsada por la emoción y no por la razón, dada por la influencia de los medios de comunicación y no por una decisión autónoma y meditada.

Dados estos antecedentes es casi lógico que naciera, en una parte de las filas de los perdedores, la iniciativa de repetir el referendo (lo que en nuestras latitudes llamamos un “segundo tiempo”).  Según la BBC la petición de un nuevo referendo en dos días ya ha recolectado más de 3.500 millones de firmas, a lo que se debe sumar la amenaza de Escocia de bloquear la salida de la comunidad europea y la sugerencia del jefe de Gabinete de la presidenta Angela Merkel de que a los británicos se debería dar la oportunidad de reconsiderar su decisión.

Mas allá de que uno esté o no de acuerdo con la decisión británica, lo importante es constatar que los políticos, en general, cuando pierden una consulta acusan al pueblo de haberse equivocado; de pronto dejan de lado su elogio al pueblo, al cual consideran la voz de dios, para verlo como incapaz de tomar sus propias decisiones; se lanza la prédica de que ese pueblo fue engañado por los populistas, por los opositores, por los medios de comunicación lo que, claro, da una base de legitimidad a la postura de repetir el referendo.


Lo que se olvida, es que un referendo es una consulta no un examen a la ciudadanía, por lo tanto son los políticos y no el pueblo el que debe hacer mejor su tarea, son los políticos los que deben leer adecuadamente lo que demanda la sociedad antes que esperar que la ciudadanía haga lo que quieren los políticos. 

lunes, 29 de febrero de 2016

LA POLITICA DESPUÉS DEL REFERENDO: CONSTITUCIÓN, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y GEOGRAFIA ELECTORAL

El referendo del pasado domingo brindó algunos datos novedosos que, en el largo plazo, pueden reconfigurar el panorama político boliviano. A continuación presento alguno de ellos que me parecen tendrán su incidencia en los discursos y proyectos políticos futuros.

El primero de ellos tiene que ver con la fortaleza que ha demostrado tener la Constitución Política del Estado Plurinacional para ser el eje ordenador de los proyectos y discursos políticos. En esa medida llama la atención que desde las filas opositoras ya sea de derecha o de izquierda o de derecha, se haya puesto a la Constitución, defensa e  inviolabilidad como un argumento central para rebatir la posibilidad de su modificación. Pero no solo ello, además la Constitución tiene a mi juicio tres ejes que ningún actor político pone en cuestión como ser la vigencia de las autonomías, la inclusión política y social y la nacionalización de los recursos naturales. Estos son elementos que centrales de la nueva CPE y del campo político boliviano a partir de los cuales se organizan los discursos y proyectos políticos en el largo plazo. En esa medida, el  fantasma de “retorno al pasado”, en caso de que gane el No a la modificación de la Constitución, no tiene razón de ser, por el simple motivo de que hoy es políticamente suicida ir en contra de esos tres ejes señalados. En ese sentido el Estado plurinacional goza de buena salud, aunque ya no tiene al MAS y a Evo como únicos y excluyentes portadores de este discurso, lo que  no es un dato menor.

Un segundo dato es que el referendo mostró la presencia determinante de los medios de comunicación. Probablemente, otro hubiera sido el resultado del referendo de no existir el trabajo de los medios que, al final, fueron los que hicieron conocer las denuncias de corrupción que tanto han afectado a la campaña del MAS.  Esta labor, por supuesto que tuvo en las redes sociales su gran instrumento de amplificación: todas las noticias, denuncias y detalles sobre la labor de los gobernantes y que tenían como origen los periódicos, radios y televisión eran repetidas y comentadas incansablemente en las redes sociales que terminaron por priorizar la agenda de los temas que debían ser discutidos en la campaña electoral.  Fue ahí donde el gobierno perdió terreno electoral: no pudo colocar como eje de discusión el tema de los resultados de su gestión, central en su estrategia y, al final, terminó a la defensiva, tratando de justificar sus acciones  y de rebatir las denuncias de corrupción.  

Un tercer elemento tiene que ver con  cierto cambio en la geografía electoral. Según los datos brindados por El Deber el partido de gobierno tiene un notable retroceso en el voto urbano. De hecho ha perdido en todas las capitales de departamentos excepto en El Alto.  Esto puede tener efectos en el largo plazo ya que una de las claves del éxito político y electoral del MAS es que si bien  es un partido campesino, nacido en los sindicatos cocaleros, tuvo una capacidad notable de irradiación en las ciudades y en la clase media. Que el MAS haya retrocedido en las ciudades probablemente está hablando de que su discurso de izquierda y antimperialista ya no tiene la misma capacidad de interpelación de antes, no alcanza para convencer a un electorado, que desea avances en aspectos como justicia fiable y rápida, legisladores independientes y respeto a las reglas del juego político.
Otro aspecto novedoso es que los esfuerzos del  MAS por conseguir un apoyo electoral favorable  y estable en departamentos como Santa Cruz, Beni o Tarija  han fracasado, esto puede estar hablando de una cierta activación del clivaje territorial. A pesar de que Evo hace muchas obras en el oriente, la población de estas regiones a la hora de definir sus adherencias políticas y electorales no tienen como referente el MAS sino la regionalista, más local que nacional.  

También se debe mencionar que el MAS pierde en su bastiones electorales tradicionales, esos que le dieron grandes triunfos en las elecciones nacionales de 2002 y 2005. El caso más relevante es Potosí donde el No logro más del 80% de la votación en la ciudad. Este resultado, más allá del voto castigo, porta la demanda de una mayor equidad en el desarrollo interdepartamental.

Los resultados del referendo y de la derrota del MAS de alguna manera está señalando una agenda para el siglo XXI: construir institucionalidad, mejorar los recursos humanos en el Estado, dotar de independencia y profesionalismo al poder judicial y legislativo y buscar un desarrollo interdepartamental más equitativo. Para ello no se necesita de un caudillo que gobierne 20 años continuos sino un proyecto político viable que nos enfrente a la modernidad.



miércoles, 20 de enero de 2016

EL REFERENDO DEL 21 DE FEBRERO Y SUS EFECTOS EN LA OPOSICIÓN POLÍTICA

La aparición de Morales en la escena política significó la casi total destrucción del sistema de partidos que había funcionado entre 1882 y 2002. A partir de las elecciones presidenciales de 2005 nace un sistema de partidos con partido hegemónico (MAS) que prácticamente dejó a la oposición sin los espacios políticos para tener efecto político, es decir sin capacidad para determinar, ni siquiera atenuar, las decisiones tomadas por el MAS en el gobierno.

Una vez en el poder, el MAS desarrolló políticas en dos ámbitos: el estado y la nación. Si los anteriores gobiernos, vía participación popular, habían descentralizado el poder Morales se encargó de retomar su control a través del mecanismo del Evo Cumple; si en anteriores momentos la política tenía que negociar y discutir políticas y eventualmente someterse a mecanismos de fiscalización, el MAS en el poder no tenía que negociar prácticamente con ningún actor sus políticas: en virtud a su mayoría parlamentaria, podía controlar los mecanismos de fiscalización. Si en la década neoliberal, los gobiernos,  habían sido seducidos por la retórica globalizadora y transnacional, el MAS pudo emitir un discurso muy efectivo de retorno de la patria, de defensa de lo propio frente a lo ajeno, lo que le permitía legitimar sus políticas.




Como es natural, este tipo de esquema incrementó el poder político del gobierno pero también generó tres subproductos: adicción el poder, corrupción institucionalizada y miedo al futuro. Algo ocurre con el poder, con las elites, que a falta de una oposición concreta terminan por acostumbrarse al poder y consiguientemente temerle al paso del tiempo, al futuro. Todo anuncio de que dejarán el poder les  ocasiona temores y, consiguientemente, tratan de conjurar esa posibilidad de manera temprana, imaginando todo tipo de medidas para curarse, como se dice, en salud.  Al MAS le pareció que el 2019 se venía el cambio; de manera temprana se sintieron huérfanos de Morales, el solo pensar que ya no caminarían de la mano de Evo los dejaba ciegos, sin rumbo. La declaración de una senadora de que en el MAS no había ningún hombre ni ninguna mujer a la altura (intelectual) del vicepresidente García para reemplazarlo (Página Siete 3.09.2015), es solo una muestra, de este aterramiento colectivo en el MAS.

Por ello y a meses de inaugurarse el tercer periodo constitucional de Morales, en las oficinas del Palacio Quemado se incubó la idea de realizar un referendo para consultar sobre la posibilidad de la repostulación de Morales y García para las elecciones de 2019. El gobierno, preocupado por cerrar lo más pronto posible con su incertidumbre respeto al todavía lejano 2019 decidió por voluntad propia ir a un referendo bajo la hipótesis de que con Morales estaba asegurada la victoria.

Este desafío político y electoral produjo algunos efecto no previstos que bien vale la pena anotar. Por una parte, terminó por aunar a la oposición en torno al rechazo a la repostulación de Morales. En ese sentido hoy la oposición política, en muchos sentidos, es un vivo ejemplo de paradoja política: si bien está aunada no está unida, si bien va hacia un mismo objetivo no por ello coordina sus pasos y si bien es diversa, múltiple y contradictoria tiene un identidad fuerte que se resume en el monosílabo: No.

Un segundo efecto es la temprana politización de la gestión de gobierno, sobre todo en el aumento de la capacidad de efecto político de los hechos de corrupción. En tiempos políticos “normales”, vale decir sin procesos electorales, casos de corrupción como los del Fondo Indígena pueden causar daños a la imagen del gobierno, pero siempre posibles de ser atenuados en base a propaganda y maniobras políticas. Hoy esto no es practicable, la corrupción se ha convertido en un tema central de la política y ha colocado al gobierno a la defensiva, con poca capacidad de poder agendar lo que de verdad le interesa que es la discusión en torno a sus obras de gobierno.

Un tercer efecto no previsto, son la rebelión de las periferias regionales, si vemos los resultados de las encuestas regiones como Chuquisaca, Potosí y Tarija, indican que el voto mayoritario es por el No. Al parecer, el gobierno en estos años de gobierno ha puesto énfasis en conquistar políticamente las regiones como Santa Cruz (antiguos bastiones de la oposición) y ha descuidado sus antiguos bastiones electorales.

Todavía falta mucho tiempo para el referendo del 21 de febrero, tanto puede darse el triunfo del Si como del No a la reforma constitucional que permita la repostulación del binomio Morales –García. En todo caso, una cosa parece cierta, ninguna de las opciones ganará de manera contundente, lo que abre paso a pensar en un tránsito hacia un saludable restablecimiento de equilibrios políticos. 

lunes, 11 de enero de 2016

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN EL REFERENDO DEL 21 DE FEBRERO

El próximo 21 de febrero, fecha del referendo constitucional no se definirá la Presidencia del Estado, ni el rumbo del “proceso de cambio”, ni los curules en la asamblea legislativa plurinacional, ni nada que tenga que ver con el poder. De hecho, luego del referendo, ni el oficialismo habrá perdido poder ni la oposición habrá avanzado un milímetro en el escaso que hoy tiene. Lo que de verdad se define es la apertura o cierre de la estructura de oportunidades políticas, es decir la posibilidad para que los actores, tanto internos como externos al gobierno, tengan espacios para plantear propuestas y provocar, efectivamente, algunas transformaciones en el poder político. 



Sociólogos como Doug Mc Adam y Sidney Tarrow utilizaron el concepto de Estructura de oportunidad Política en referencia a los movimientos sociales para denotar que en determinados momentos diverso tipo de factores institucionales, normativos y coyunturales hacen que los grupos que pugnan por transformaciones en  el estado, tengan mejores oportunidades para lograr sus fines estratégicos. Creo que parte de estos aportes pueden servir para diseñar algunos escenarios post referendo constitucional.

De ganar el Si, las oportunidades políticas se cierran. En realidad este es el propósito del MAS al impulsar el referendo. El Si portaría el mensaje a las fuerzas opositoras de que tanto Morales como García continúan con altos niveles de popularidad y que sus políticas, pese a todo, siguen gozando del favor ciudadano. Temas como el Fondo indígena, la concentración del poder y la ausencia de equilibrio entre los órganos de poder estatal no habrían repercutido negativamente en su popularidad;  de hecho, el resultado favorable reforzaría la idea de que este esquema es funcional con el proyecto del Bicentenario; sería la muestra de que el estilo político de Evo es que el mejor se aplica con los objetivos del MAS. “Esto es lo que quiere el pueblo” probablemente afirmaría, entusiasta, Morales.  

Internamente al MAS, el mensaje sería que Morales debe continuar siendo el eje en torno al cual se toman todas las decisiones partidarias; de que las iniciativas políticas tanto como las críticas deben pasar por la aprobación de Morales. Evo, para el partido, sería la única garantía para mantener intactas las posibilidades políticas de cara a las elecciones de 2019. No es errado pensar que se plantearían algunos cambios en la política general del MAS, una suerte de relanzamiento del partido, empero ellos serían controlados por Morales, serían cambios que, en el fondo, no afectarían la forma como se ha estructurado el poder al interior del MAS. Los actores que buscan cambios más de fondo dentro del partido tendrían que esperar mejores tiempos y escenarios.

De ganar el No  se abre la estructura de oportunidades políticas. Si bien, en un primer momento, esto sería leído por la oposición como un rechazo a la gestión de Evo, en realidad sería un efectivo aliciente para que la oposición estructure propuesta y liderazgo opositor (tarea nada fácil dada la diversidad ideológica de la misma). La oposición percibiría que el poder se debilita y de que su posibilidad de cambio se hace cierta, verosímil. El hecho de que ya no tengan que enfrentar a un candidato cuya popularidad los anula e invisibiliza haría que la oposición y, sobre todo, la ciudadanía, vean como cierta la posibilidad de cambio en el poder; adicionalmente esto facilitaría que el discurso opositor tenga mayor capacidad de llegada en los medios de comunicación y haría que nuevos actores políticos ingresen al escenario político.

En el plano interno,  se abriría la posibilidad de que algunas fuerzas internas del MAS hagan conocer su opinión de manera más clara y contundente. A propósito de decidir el futuro binomio para las elecciones de 2019, se abrirían espacios políticos impensados en meses anteriores al referendo; las fuerzas interiores del MAS  pugnarían por aumentar su poder o por conservarlo y lo harían a partir de plantear virajes en las estrategias y políticas. Una suerte de mutuas concesiones entre conservadores y transformadores. Con una imagen ciertamente desgastada por el triunfo del No, el actual esquema de poder masista, tendría que ceder espacios de poder y recibir con mayor atención las críticas y propuestas. Empero, también puede suceder que Morales para evitar este proceso de desgaste o de enriquecimiento (según como se vea) político del MAS puede designar, por si y ante si, a su sucesor tal como lo hicieron Chávez con Maduro en Venezuela y Cristina. Krichner con Scioli en la Argentina. Decisión de imprevisibles consecuencias electorales y políticas.

Como se puede ver, lo que se decide el 21 de febrero próximo no es poca cosa, no se define el poder sino su posibilidad de apertura y transformación democrática. 

miércoles, 6 de enero de 2016

REFERENDUM DEL 21 DE FEBRERO, LA DIFICULTAD DE ARMAR UNA ESTRATEGIA CUANDO EVO NO ES CANDIDATO

Cuando la Asamblea Legislativa Plurinacional en septiembre de 2015 recibió a los movimientos sociales con la propuesta de modificación de la Constitución para permitir la repostulación de Morales y García, la estrategia del MAS estaba clara: Morales en virtud a su popularidad podía arrastrar por si solo la campaña por el Si para su repostulación. El diagnóstico era que las recientes derrotas del MAS en las elecciones subnacionales como  en los referendos autonómicos, se habían dado por que Evo no era el actor central. Con Evo como candidato otro sería el resultado, afirmaron. Los números daban verosimilitud a esta certidumbre: Evo siempre había ganado por mayoría absoluta todas las elecciones y las encuestas realizadas recientemente situaban a Morales en la cúspide de su popularidad.

Empero, varios datos señalaron que esta estrategia no daba los frutos esperados.



Las señales de alarma fueron las encuestas de varios medios de comunicación que señalaban como ganador a la opción del No a la modificación de la Constitución; la poca asistencia a las concentraciones para respaldar la opción del Si y el poco entusiasmo de la propia militancia de cara al desafío de febrero 21.  Si bien Morales no tuvo mayores comentarios respecto a las encuestas, de hecho hizo público su desazón ante la forma en la que se desarrollaba la campaña. En Sucre, en un soleado domingo y ante muy poco público que había asistido para respaldar el Si dijo que “al ver esta concentración a veces siento que estamos perjudicando las actividades de fin de semana: asistir a fiestas, jugar fútbol, salir a comer chicharrón, por ejemplo. Otra vez campaña, qué nos dirá la gente” (Correo del Sur 14.12. 2015); y respecto a lo incierto del resultado del referendo y la posibilidad de derrota, a modo de consuelo, dijo “aunque no aprueben (la reforma constitucional) finalmente nuestra reelección, no importa, hemos hecho, hicimos historia gracias al pueblo boliviano” (Página Siete, 31.12.2015).

A esas alturas estaba claro que Morales no podía por si solo ponerse al hombro toda la campaña.

En este contexto se desplegaron otras estrategias: mostrar los logros del gobierno en sus diez años de gestión; denostar a todos los que apoyan el No a la repostulación y aplicar la estrategia del miedo. Para lo primero se diseñó una campaña comunicacional que consiste en agrupar la gestión en 10 logros y aprovechar las entregas de obras para hacer campaña por el Si; para lo segundo, se trata de unir en una misma bolsa a la variopinta militancia por el No como derechista, gonista y neoliberal y, para lo tercero, se trata de anunciar poco menos que el apocalipsis de ganar la opción del No a la reforma a la CPE.

El 21 de febrero se verá si estas estrategias fueron exitosas o no. Entretanto veamos algunos problemas comunes a ellas. En primer lugar no hace creíble el discurso de la continuidad de las obras y de las políticas porque ellas  no están en juego ya que el referendo no define la estadía o no de Morales en el poder (tenemos Evo hasta el 2019  aun cuando pierda por amplio margen). Por otro lado, el discurso polarizador es un discurso demasiado amplio que casi no tiene efecto, agrupa a todos los votantes por el No como derechistas y neoliberales, lo que, en rigor, no tiene credibilidad, ya que en este grupo también están viejos izquierdistas, muchos de los cuales exhiben, orgullosos, heridas y pedigrí revolucionario, además, esto choca con la idea de que, aun cuando hubiera una derecha poderosa al frente, lo que se define no es un cambio en la conducción del Estado.

Quizá una consideración aparte y final merece la estrategia del miedo, aquella que indica que de no ganar el Si a la modificación del CPE se viene la derecha para hurtar propiedades, generar desestabilización, crisis económica y parar el desarrollo. Esta estrategia fue aplicada en varias campañas electorales, (Brasil, Argentina), empero su aplicación necesita, cuando menos, un elemento imprescindible para que no parezca chantaje, verticalismo e imposición: sutileza, algo tan lejano al estilo político de Morales y García.

lunes, 16 de noviembre de 2015

REFERENDO PARA LA REPOSTULACIÓN PRESIDENCIAL. ¿NACE UNA NUEVA OPOSICIÓN EN BOLIVIA?

En torno al No a un cambio en la constitución que permita una nueva repostulación presidencial se van configurando las características de la nueva oposición en Bolivia. En primer lugar se trata de una oposición que no discute los elementos básicos de la corriente masista, como es la nacionalización de los hidrocarburos, la política de  bonos, la inclusión social. Lo que pone en cuestión, que no es poco, es la deriva populista del proceso de cambio que ha convertido a Evo Morales en el eje en torno al cual giran todas las decisiones gubernamentales.


Gran parte de esta oposición ha hecho sus primeras armas junto al llamado proceso de cambio y se ha alejado del MAS por divergencias con la cúpula masista, a la cual acusa de haber creado un círculo cerrado en torno al poder gubernamental. Se podría decir que ellos son los desencantados de Morales pero no del proceso de cambio. En ese sentido, ellos critican que el MAS se haya convertido en una maquinaria para reproducir el poder, pero no un instrumento para profundizar la democratización del estado.

Amalia Pando, Eduardo Maldonado, Cecilia Chacón o Damian Condori, que ya han dicho que harán campaña por el No, son personas a las cuales no se les puede acusar de estar en la línea contraria al proceso de cambio sino a la forma de gobernar del MAS. Han criticado la amenaza estatal sobre los medios de comunicación,  los acuerdos cupulares para la designación de candidatos, el no respeto por la madre tierra y la forma violenta de la resolución de conflictos. Es más, son líderes que han salido de las canteras del MAS y que apoyaron las medidas de la primera gestión de Morales (2006-2008), por tanto de ellos no se puede sospechar de derechismo o de oposición al actual modelo de estado.

Si dejamos de lado que la otra oposición, la Samuel y Tuto no participará de forma directa (ellos calladitos esperarán a ver qué pasa) podemos decir que lo que se juega en febrero es un estilo de gobierno y no un modelo de estado. Lo que medirán las urnas el 21 de febrero de 2016 será el cansancio con un estilo de gobernar que tiene como rasgos la concentración del poder, el cierre de la libertad de expresión, la no alternancia en el poder. Aspectos que tienen como símbolo el referendo para permitir un cuarto mandato del binomio Morales – García.

Aunque todas las comparaciones son odiosas, en ciencia política no lo son, por eso vale la pena ver lo que ocurre más allá de nuestras fronteras. En Argentina, por ejemplo, el debate se ha centrado en un cambio en la forma de gobernar. Los spots del candidato opositor Mauricio Macri ponen énfasis en un cambio en un estilo de gobierno que ha hecho del ataque al adversario y de la concentración del poder sus rasgos más relevantes. Lo que propone Macri es salir de este esquema para ingresar a otro donde la ciudadanía se reencuentre, se mire sin odios y lejos de la polarización política (en muchos casos creada artificialmente por Cristina Krichner). Por su parte, el oficialista Daniel Scioli, en la última parte de su campaña, ha tratado de mostrar que si él no es elegido como presidente lo que viene es una supresión de los beneficios sociales conseguidos durante los años de gobierno del matrimonio Krichner-Fernandez. El mensaje es claro, sin el krichnerismo en el poder, no hay futuro posible para la Argentina.


En Bolivia las campañas irán por un rumbo parecido. El MAS tratará de mostrar el voto por el Si como un voto por el modelo de estado, (poniendo énfasis en que este no puede continuar si no es bajo el liderazgo de Morales y García ) y de que votar por el No es votar por el retorno al estado neoliberal y a su sistema de partidos. En suma, el MAS tratará de llevar el debate hacia la gestión de gobierno, aunque eso no sea el tema central, puesto que en el referendo no se juega ningún espacio de poder.

Por su parte, los partidarios de la opción del No tratarán de mostrar que lo que se juega no es tanto el modelo del estado, sino de una forma de gobernar que coarta la libertad de expresión, que elimina el equilibrio de poderes y que concentra la decisión en una sola persona.  


En esas condiciones, todo dependerá de cómo maneje su discurso la opción por el No para convencer de que hay vida para el estado plurinacional, más allá de Morales, discurso absolutamente contrario al del MAS que tratará de convencer de que si no mantenemos en el poder al binomio Morales – García, Bolivia, sencillamente, carece de futuro.