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domingo, 15 de septiembre de 2024

EL PELIGROSO ENCANTO DE LA SIMPLICIDAD

A los políticos bolivianos les encanta la simplicidad. Desde el presidente del Estado hasta los dirigentes sociales; desde las autoridades académicas hasta los dirigentes vecinales han dado sobradas muestras de ello. No se trata de una práctica novedosa ni aislada, pero su práctica en las últimas semanas de crisis política y económica se ha hecho constante y peligrosa. 


 

Para empezar, el presidente Luis Arce en un discurso televisado, en un horario de máxima audiencia y con un aire de profesor universitario, ha culpado de la falta de dólares y provisión de diésel, a los gobiernos anteriores de los que él mismo fue parte. No se entiende cómo Arce puede olvidar su propio pasado y pretender condenarlo sin condenarse el mismo. Por si esto fuera poco, para salir de la crisis Arce propone volver a los consejos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) creada en 1958 que propuso sustituir importaciones para evitar los “injustos” términos de intercambio comercial entre los países imperialistas, productores de bienes, y los latinoamericanos productores de materias primas, cuando ella ya ha sido rechazada por la propia realidad. Quisimos hacer nuestras propias computadoras Quipus y nos fue como en feria de pueblo migrante, quisimos tener nuestro propio satélite y todo se fue al cohete. Hoy no se trata de producir lo mismo que se fabrica en otras latitudes, se trata de insertarse en los mercados globales como lo hacen, sin ir muy lejos, los agroemprendedores de orégano de Tomina. 

 

Los opositores también tienen su lugar en esta lógica de la simplicidad.  En su versión de oposición política no partidaria está el rector de la Universidad Gabriel René Moreno, Vicente Cuellar que, sin más, ha liderizado un movimiento que rechaza los resultados del Censo 2024 al que la tilda de fraudulenta por no coincidir, dice, con sus propios datos. La misma postura han tenido los lideres de la oposición partidaria como Luis F. Camacho de Creemos y Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana.  

 

Aunque sus razones pueden ser valederas, las preguntas son: si se invalida en Censo de 2024 ¿Con qué información se trazarán las líneas maestras de las políticas de desarrollo nacional, departamental y municipal para la próxima década? ¿Cómo podremos saber dónde están las mayores carencias económicas y sociales? ¿Cómo tendremos certeza de dónde se generan las mayores inequidades y por qué?. Afortunadamente, Carlos Hugo Molina, un intelectual cruceño nada dado a las explicaciones fáciles ni a las verdades de Perogrullo, ya basa sus opiniones en los datos del último Censo para estudiar las claves del desarrollo interdepartamental, como se puede ver en su última columna publicada en Correo del Sur el pasado 10 de este mes titulada “El Censo no modifica las claves del desarrollo territorial”.

Por otro lado, las posturas opositoras demandan un aumento de respaldo económico para lograr desarrollo.  Se habla de un pacto fiscal o de un fondo de compensación para regiones pobres como Chuquisaca o Potosí. Hasta ahí todo bien, el problemas es que estas ideas olvidan que el desarrollo no solo es asunto de dinero sino de institucionalidad. Por ejemplo, entre el periodo 2006 y 2017 Chuquisaca recibió por concepto de regalías y transferencias la cifra récord de Bs. 16.647.000 (unos 2.391 millones de dólares al cambio oficial), sin que se haya generado crecimiento productivo ni detenido el persistente éxodo de habitantes de este departamento. Desgraciadamente, ese dinero convirtió en ricos a los nóveles políticos que aparecieron en 2006, o se hizo humo en cargos y proyectos inviables. En economía los recursos son condición necesaria pero no suficiente. 

 

Si no tenemos proyecto departamental, una burocracia eficiente y un liderazgo local, nunca sabremos en qué usar los recursos, tampoco sabremos cómo hacerlo y no tendremos a alguien a cargo de las riendas regionales.  

 

Los gobernantes y los opositores se niegan a tratar de entender cómo funcionan nuestras economías y nuestras sociedades y tampoco son dados a profundizar en los problemas y en los resultados de sus propios proyectos. El resultado solo puede ser favorable a ellos pero no a la sociedad que pretenden dirigir. Lo que en el fondo buscan es polarizar con ideas simples que siempre tienen más llegada que los razonamientos complejos. Tiene razón el filósofo español Daniel Innerarity cuando sostiene en su libro Una teoria de la democracia compleja que “la principal amenaza a la democracia no es la violencia o la corrupción, sino la simplicidad”. 

 

martes, 1 de noviembre de 2011

EL NUEVO CONFLICTO REGIONAL EN CHUQUISACA

REFLEXIONES ANTE LA INMINENCIA DE UN CONFLICTO REGIONAL

En Chuquisaca, por lo que sabemos de las noticias, nuevamente se han levantado las banderas regionalistas, esta vez a propósito de los campos compartidos de los pozos margarita, que Tarija defiende y cree que son absolutamente suyos o por lo menos se comporta como si lo fueran.

Ayer lunes 1 de noviembre, hubo una reunión en el Comité Cívico, donde asistió el Prefecto, quien claramente se puso al frente de la reivindicación regional declarando que “soy del MAS del Instrumento del MAS pero finalmente, soy electo del pueblo de Chuquisaca y tengo que defender el interés de Chuquisaca”(Correo del Sur). Lo que generó el inmediato aplauso y beneplácito en las filas cívicas, gremiales y comunicacionales, mostrándose felices ante el hecho de que el Prefecto se “haya puesto la camiseta de Chuquisaca” y salga a defender lo que en justicia corresponde a este departamento. Imaginamos que ante este apronte de guerra, en Tarija ocurrirá lo mismo: habrá un movimiento cívico ampliamente respaldado por sus instituciones locales.

Los conflicto regionales o regionales no son una novedad en Bolivia, de hecho son la norma. Por alguna fuerza telúrica anclada en nuestra cultura política e identitaria, los bolivianos no solemos pensar en función de país, o en función nacional, siempre lo hacemos en código regional o local. Tan es así que el maestro José Luis Roca puso a la lucha entre regiones como el motor de la historia en Bolivia y no a la lucha de clases como creía el viejo Lora. Tenía razón.

Por ello y ante el inminente conflicto por los campos compartidos, la pregunta es: ¿podrá procesar adecuadamente este conflicto el gobierno central?, es decir lo podrá resolver de tal manera que: a) no implique una pérdida de tiempo y energías sociales, b) pueda resolverse por medios pacíficos sin tener que recurrir a la presión social y c) que el gobierno salga airoso y fortalecido del conflicto?

Si el gobierno ha aprendido algo de los conflicto interregionales como el de la Capitalía en 2007 y el de la huelga potosina de los 19 días en 2010, debe recordar que no sirve de nada rechazar la negociación o exigir que se levanten medidas para iniciar las mismas, ella se la debe plantear con prontitud, más aun cuando hay sectores que  buscan la radicalización del conflicto.

Si Evo ha sacado alguna lección de los conflictos en nuestro país, no debe intentar deslegitimar al movimiento con acusaciones falsas y fuera de contexto ya que eso, al final, deriva en una mayor cohesión u unidad de la protesta y, por último, el mismo presidente Evo debe tomar las riendas de la negociación y no dejar que ministros ineptos la hagan.

sábado, 14 de junio de 2008

A DOS SEMANAS DE LAS ELECCIONES PREFECTURALES EN CHUQUISACA


Sea el resultado que sea, las próximas elecciones para Prefecto serán las más aburridas, poco imaginativas y mediocres que se hayan visto en este país, cuyo resultado no será una reconfiguración de la correlación de fuerzas sino una profundización de la crisis política de este departamento y, lo que es peor, nos hará añorar las épocas en la que los partidos políticos no actuaban a la sombra de ninguna institución sino que tenían voz propia. Nada hay en este proceso que nos haga remembranza a la “fiesta de la democracia”, con la cual, en otrora, se solía etiquetar las elecciones. Pasamos, en dos décadas, de la fiesta de la democracia, al festín de los partidos y ahora al fin del pensamiento.

¿Cómo puede haber "fiesta democrática" cuando las elecciones no parecen ser competencias entre partidos políticos sino entre sectas religiosas, donde la intolerancia es la norma?. Cada contendiente parece tener un espacio geográfico propio y por tanto vedado al opositor político. Ni Walter Valda, el candidato del MAS parece poder ingresar a la ciudad, ni Savina parece poder llegar al campo. Cada uno hace campaña en su espacio como si Sucre y Chuquisaca fueran dos departamentos distintos.

Los medios de comunicación de Sucre, que a estas alturas ya debían estar en disputa por tener juntos a los tres candidatos juntos para entrevistarlos han optado, muchos de ellos, por apoyar a la candidatura de Savina y por tanto solo ella es la que va a las entrevistas, donde le hacen preguntas que parecen interrogantes muy propias de los certámenes de belleza: ¿Díganos, Savina cuáles son sus sueños?, ¿Qué le diría a EVO si lo tuviera al frente?, ¿Está preparada para ganar? Y… para perder también? ¿Cree en la unidad regional? ¿Cree que hay racismo en Sucre? ¿Usted en algún momento se sintió discriminada?.
Ante esto uno llega a creer que no hay problemas en este departamento. Es que acaso no pedimos aeropuerto, caminos, mejoras en la ciudad?, todos temas donde la prefectura juega un rol fundamental?. Por su parte, como Valda no tiene pisada en esta ciudad, más allá de saber que era un esforzado muchachito del área rural, sociólogo y que anduvo por años el campo no sabemos más.

Antes, a dos semanas de de una elección, uno ya estaba cabreado de información y publicidad partidaria y esperaba el debate final, donde cada candidato muestre su habilidad para mostrarse como el mejor dotado para el cargo que postula. Hoy eso parece imposible.

Cuando no hay debate de ideas y de propuestas la política se degrada. Ya no es, como decía Arendt, la expresión de la capacidad de pensar del humano, que quiere participar de la res-pública, es decir de todo aquello que nos concierne a todos. La política se vuelve monotemática y autista. Como siempre son los políticos profesionales los que al final ganan y la región la que pierde.