lunes, 15 de febrero de 2010

HAITI UN SEGUNDO ANTES DEL SISMO



2.2: porcentaje de adultos con vih.

11: teléfonos por cada mil personas.

22: porcentaje de niños menores de cinco
años con desnutrición.

24: porcentaje de nacimientos asistidos
por personal médico capacitado.

57: niños de cada mil,
índice de mortandad infantil.

58: porcentaje de la población
con acceso a agua potable.

59.5: número de años que vive en promedio
un ciudadano haitiano.

80: porcentaje de haitianos que vive con
menos de dos dólares diarios.

95: porcentaje de la población haitiana que
desciende de esclavos negros.

167: millones de dólares que Haití debe a
Venezuela.

380: miles de niños huérfanos.

1,200: millones de dólares que Haití debe al
Fondo Monetario Internacional.

(Letras Libres, febrero 2010)

miércoles, 10 de febrero de 2010

Félix Patzi

A estas alturas, ya no se sabe de qué es acusado Félix Patzy: si de tomar unas copas demás, de conducir ebrio, de renunciar a su candidatura, de no renunciar a su candidatura,  de no obedecer a sus bases, de no obedecer a Evo Morales. En realidad ¿qué es lo que la cúpula masista critica en Patzi? Su propensión demostrada a la bebida?, su falta al conducir ebrio?, su falta de acatamiento a la bases? ¿su negativa a renunciar. En realidad qué es Patzi?. Borracho?, Irresponsable?, desobediente? o   descarriado?
Lo cierto es que el conflicto desatado en el MAS es también una lucha en los medios. Esos medios que hace algunos años, cuando Evo era un solitario diputado cocalero, le habían generado una imagen de penosa víctima  del poder y sus excesos, hoy lo convierte en el líder que desoye sino a todas las bases por lo menos a una buena parte de ellas.  Mientras Pazti, cual Sísifo irredento, sudoroso y empecinado, bajo un implacable sol altiplánico va amontonando adobes, el gobierno se muestra indiferente y poderoso, y de la mano del elegante Sacha Llorenti se labra una imagen pública que está a contra ruta del discurso masista: mandar obedeciendo. 

martes, 9 de febrero de 2010

ESTADO Y SOCIEDAD EN LA VISIÓN DE TRES ANALISTAS


El año pasado se publicó un interesante libro, Tensiones Irresueltas, (PNUD-Plural, 2009) que recoge una serie de ponencias realizadas en Oxford Inglaterra en una conferencia que, en palabras de uno de los editores, buscaba “juntar algunas de las visiones más claras y coherentes que ofrecen las posiciones en debate” sobre el pasado y el presente de Bolivia. Efectivamente, en el libro están reconocidos intelectuales, unos conocidos y otros no tanto, pero que en conjunto ofrecen una muy buena panorámica de la sociedad, la economía y la política en Bolivia.

En esta reseña nos abocaremos a ofrecer una panorámica sobre los textos que se refieren al tema político (el libro, además, contiene aportes históricos y económicos), en los artículos de tres politólogos bolivianos. Concretamente veremos la reflexión en torno al poder constituyente y poder constituido de Luis Tapia; un análisis sobre la relación estado-sociedad de Georges Gray Molina y un análisis crítico del Estado de derecho y democracia de Franz Barrios Suvelza.

Luis Tapia en su texto La constitución del país y las reformas a la constitución política del Estado, parte del hecho de que la constitución anterior (a la promulgada por Evo Morales se entiende) no recogía la diversidad social, política y cultural del país es decir que “la Constitución Política solo da(ba) cuenta de una parte de la realidad social y política existente y casi no menciona(ba) a la mayor parte de la población” (181). Basado en los aportes del pensador del Marxista Italiano Antonio Negri, propone diferenciar conceptualmente entre poder constituido (instituciones, normas, la CPE en suma) y poder constituyente (sujetos y fuerzas sociales como productores o transformadores de aquella).

Para Tapia, en la década de los noventa se habrían dado cambios en la constitución con reformas, si bien positivas, provenientes de “organismos internacionales y otras agencias estatales de cooperación” (185). Tapia se refiere sobre todo a instituciones que han sufrido un notorio menoscabo en los últimos años: el defensor del pueblo, el tribunal constitucional y las superintendencias sectoriales.

Sin embargo, para este autor, hay otro conjunto de reformas a la constitución que, a diferencia de los anteriores, responden a las demandas del poder constituyente (demandas desde la base), que parten de una crítica al monopolio de la política, a la transnacionalización de la propiedad y el carácter colonial del Estado, que forman los ejes del discurso revolucionario hoy y que tienen a la democracia directa como su forma de organización política. Tapia sostiene que los núcleos de ese poder constituyente están en la Coordinadora del Agua, en los pueblos del oriente y en los movimientos campesinos del altiplano y los valles centrales del país, que son los que derrocan a dos gobiernos considerados como neoliberales.

Tapia se pregunta ¿por qué este poder constituyente no termina por generar un proceso revolucionario, sino por la realización de una Asamblea Constituyente? Tapia sostiene que esto se debe a que por una parte “la democracia representativa está incorporada a la cultura política de los núcleos populares y comunitarios” y la “existencia de un partido de trabajadores en el sistema de partidos que ha servido para canalizar una salida a través de un recambio en el seno mismo del sistema de partidos” (: 188). Sin embargo este hecho no está exento de problemas ya que, en la medida en que el MAS está en el gobierno, esto mismo ha hecho que las redes de movilización no se hayan recreado y desarrollado haciendo que el “poder constituyente esté latente, fragmentado y, podríamos decir, en buena medida fuera de la Asamblea Constituyente”(: 190). Lo que marca las tensiones que surgen cuando los movimientos sociales que por definición no son Estado, están en el gobierno.

La ponencia de Gray Molina, en su Relaciones Estado/sociedad en Bolivia: la fuerza de la debilidad, parte de dos preguntas que buscan polemizar con las posiciones de los intelectuales de la actual izquierda. Una de ellas es: si el estado boliviano es tan débil ¿cómo han gobernado las elites políticas en el siglo XX?, es decir si el Estado representa solo a una parte de la población ¿cómo es que ese estado sobrevivió?. La respuesta, nos dice Gray Molina, es que en la historia de Bolivia existe un pluralismo institucional que, para el caso de la sociedad post-52, hace que el Estado delegue “efectivamente esferas de autoridad y dimensiones de poder a la sociedad civil organizada mediante un mecanismo de institucionalidad múltiple” (: 128) que permite autonomías de facto en niveles locales y regionales de gobierno, que puede llamarse pluralismo institucional o, a la manera de Guillermo O`Donnell, “Estado con huecos”.

Para Grey Molina, esta situación es “una característica estructural del Estado, no una anomalía” (: 138), es un modus vivendi que se ha formado a lo largo de la historia republicana de nuestro país, que permite acomodaciones entre elites de diverso tipo, la acción de entidades no estatales allá donde el Estado no puede llegar o es débil.

Esta situación puede también explicar la otra pregunta de Gray Molina: ¿por qué no prevaleció la política étnica en el siglo XX?, es decir ¿por qué la politización étnica no aparece en los 50 y lo hace en la década de los 90?. Según Grey Molina, en el siglo XIX se habría dado entre el Estado republicano y las comunidades indígenas, una especie de pacto en que el estado se comprometía a no tocar las tierras de comunidad a cambio de recibir el imprescindible tributo. Para este autor, el Estado que nace con la revolución de 1952, habría heredado este sistema de inclusión clientelista corporativo que funcionó, luego, en base al pacto militar campesino, que fue roto abruptamente después de la masacre de Epizana Cochabamba en 1974, año que marca la aparición de partidos de corte étnico, aunque durante muchos años con bajo perfil electoral, ya que los partidos como el MRTK y el MITKA nunca pudieron superar el 3% del electorado.

Procesos como la descentralización municipal, la aparición del discurso de las dos bolivias (la kára y la india) en desmedro de la idea pluricultural de Bolivia, en un contexto de descrédito de los partidos políticos, en la percepción de Gray Molina, llevan a la elección a Evo Morales y a la Asamblea Constituyente como mecanismo de participación directa que, como vimos con Tapia, es la forma de participación política propia de los movimientos sociales.

Otro título es La debilidad del exceso: Democracia desbordada y Estado boliviano de Franz Barrios Suvelza. El artículo parte de una discusión teórica donde polemiza el ensamblaje entre democracia y Estado de Derecho, afirmando que es posible, para el caso boliviano, hablar de un Estado democrático sin Estado de Derecho y, además, sin un perfil liberal” (: 150), estilo de Estado que se caracterizaría por “no blindar ciertos ámbitos dentro del Estado frente a lo democrático y lo político”(: 146).

Para probar esta hipótesis Barrios procede a mostrarnos algunos datos, como el proceso de reclutamiento de personal para la burocracia estatal que no tiene como referente lo meritocrático sino el grado de vinculación y respaldo de los movimientos sociales, bajo la lógica de que ellos son los que deben guiar el proceso de cambio y de escoger a los titulares de los cargos en el Estado.

Otro de los datos que esgrime Barrios, tiene que ver con lo que él denomina el “rango metafísico” (:157) de la Asamblea Constituyente que, en su origen, declaró estar por encima de todos los poderes constituidos lo que le llevó a una serie de contradicciones y a duras tensiones tanto con el poder legislativo como con el tribunal constitucional, cuyo desmantelamiento sería otra de las pruebas de este carácter invasivo de la democracia en ámbitos apolíticos.

Por último Barrios hace un análisis del proyectado “Control social” que, en criterio del autor, condensa la concepción de la superación de la democracia representativa por la democracia directa y la conducción del proceso por los movimientos sociales antes que por los órganos instituidos. Para Barrios, este proyecto se lo piensa como sustituto del Tribunal Constitucional, es decir un poder sobre los poderes, con la notable diferencia de que el Tribunal constitucional es (o era) un organismo apolítico y blindado a la democracia y el control social es una instancia política.

Mi opinión. Pienso que el texto de Tapia es muy útil para comprender la crisis actual del Estado boliviano, su tesis de que la constitución boliviana “pre-Evo” estaba construida de tal forma que no tomaba en cuenta a la otredad indígena de este país no deja de ser interesante. Sin embargo, creo que planteada de manera maniquea y dicotómica no permite ver la realidad concreta de la construcción del Estado boliviano que delega funciones, que negocia una y otra vez su capacidad política, que permite autonomías allá donde no puede llegar o es débil. En ese sentido, la tesis de Grey Molina de un Estado con una pluralidad institucional, parece más cercano a la realidad y más fructífero desde el punto de vista teórico. Por su parte, no deja de ser reveladora la crítica del proceso político actual de Barrios Suvelza, en la que se analiza el desborde de la democracia y se advierte del peligro de un Estado sin división horizontal de poderes y donde la democracia directa termina por subsumir a la democracia representativa.

martes, 2 de febrero de 2010

Apuntes en torno a la coyuntura política post elecciones presidenciales de diciembre de 2009


En el presente trabajo, hacemos un acercamiento a la coyuntura política actual, a partir de describir las condiciones institucionales y discursivas de la política en las que se resolvió la crisis estatal, inaugurando un nuevo ciclo político que tiene en la nueva Constitución Política del Estado el marco institucional para el nuevo Estado y, en el MAS y los movimientos sociales, a sus actores más visibles. Por tanto, haremos un análisis de los resultados del proceso de transición estatal caracterizado por una aguda polarización política, que derivó en pungas y enfrentamientos facticos, discursivos y electorales, donde la política tuvo como escenarios: las calles, los medios de comunicación y las urnas. Finalmente veremos, cual es la situación de Chuquisaca en este contexto.

Uno de los primeros datos que nos debe llamar la atención, es que la polarización política que había caracterizado a la crisis estatal entre enero de 2000 y 2008, ha sido resuelta de manera que hoy el Estado vuelve a tener el suficiente poder y legitimidad como para generar cohesión y certidumbre social y política en torno a un proyecto de Estado que es la nueva CPE, lo que amplía su capacidad de ser el eje ordenador de la política en el país.

Esta crisis tuvo una resolución fáctica por que las fuerzas de oposición hoy carecen de capacidad real para ejercitar presión social y política sobre el gobierno. Sus sucesivos esfuerzos por tratar de postergar, encauzar, modificar o simplemente bloquear la política gubernamental por la vía del conflicto social fueron momentos que generaron agudas tensiones, que obligaron al gobierno a ir a la negociación, pero que en lo sustancial no pudieron generar una posibilidad de regreso a la situación anterior, a la de los años de la democracia pactada. Las diversas coyunturas de referéndums autonómicos, el ataque a instituciones estatales, el bloqueo a las sesiones de la Asamblea Constituyente, fueron momentos de punga fáctica, casi militar, de toma de posiciones, donde el Estado parecía incapaz de poder ejercer el mando o que parecía estaba rebasado por fuerzas locales ligadas a los movimientos cívicos y prefecturales. Fue la acción combinada de las fuerzas gubernamentales y de los movimientos sociales, lo que lograron detener un proceso y servir de apoyo a un gobierno que en algunos momentos parecía que perdía el control de la situación.

En ese marco, la oposición jugó un rol mucho más efectivo, es decir, con mayor capacidad de efecto político, en el seno del Poder Legislativo, en la cámara de senadores, donde tenía mayoría. Fue una situación inédita, desde la UDP, de “gobierno dividido”(Mayorga) donde el poder legislativo no respondía a las directrices del poder ejecutivo y que utilizó éste poder para postergar o bloquear muchas de las iniciativas legislativas del gobierno, lo que se acrecentaba con la norma de dos tercios de votos para la aprobación de algunas leyes y designaciones. Ante esto el Gobierno recurrió a los decretos y a los cercos, para tratar de vencer esta barrera.

Otro elemento son los resultados electorales. La elección de 2005 representó el derrumbe y la caída de los partidos y los pactos políticos (“democracia pactada”) como forma de gobernabilidad política. A partir de 2005 la asistencia a la urnas no solo que ratifica la adhesión de la ciudadanía al gobernante MAS sino que se convierte en poderoso instrumento para restarle poder a la oposición. Así en las elecciones revocatorias de 2008 Evo Morales sube su caudal electoral en casi 10 puntos porcentuales y dos de sus adversarios como José Luis Paredes y Manfred Reyes son revocados, con lo que consolida su poder en la parte occidental del país y amplía en el oriente. Finalmente, en las últimas elecciones presidenciales convocadas en el marco de la nueva CPE, sube mucho más su apoyo logrando ampliar su capacidad hegemónica con dos tercios tanto en diputados como en senadores.

Todos estos procesos están enmarcados dentro de cierto “orden del discurso” (Foucault) cuyos elementos como la defensa de los recursos naturales, la relación entre estado central y regiones y la interculturalidad, son elementos discursivos que son jugados mejor y más rápido por los actores políticos del MAS, que logran situar esos temas en el campo discursivo boliviano. Si bien la oposición nunca negó la importancia de estos temas, trató de colocar también aspectos como modernidad y democracia que se condensaban en su propuesta autonómica. Este discurso dio indudablemente réditos políticos: una y otra vez se mostró a las autonomías como procesos contrarios a la concentración de poder y al autoritarismo del MAS. Sin embargo, una vez que este tema es introducido en la nueva Constitución y es asimilado por el MAS, que lo integra a su propio discurso, el MAS logra convertirse en el eje ordenador del proceso.

El resultado de todo esto es la aparición de un sistema de partidos nacional con partido hegemónico, el MAS, que sustituye al anterior sistema multipartidista moderado con tres partidos políticos (MNR ADN y MIR). Esta hegemonía es tanto electoral como legislativa: la situación de Gobierno dividido ha sido superada por que la oposición ya no tiene mayoría en la Cámara de Senadores y el MAS no necesita de alianzas o acuerdos ya que tiene dos tercios de votos, lo que le permite una mayor dinamicidad en la aprobación de leyes y de nombramientos.

Un tema pendiente es saber si continuará la “división vertical de poderes” (Mayorga) que genera una punga entre los prefectos de oposición y el gobierno central. En esa medida, las futuras elecciones para Gobernador y Alcalde nos podrán señalar si se puede hablar de un sistema de partidos más acotado a las regiones o a los municipios con movimientos ciudadanos que logren un perfilo propio al margen del MAS o de los partidos de oposición.

Dadas estas condiciones uno puede caer en la tentación de pensar que dado que la resolución de la crisis fue resuelta favorablemente al MAS, este proceso estuvo exento de búsqueda de consensos, de alianzas con actores estratégicos o de cambios de discurso de parte del MAS. Uno puede pensar que la ideología plurinacional devino en una hegemonía indígena y que el MAS no sólo que no puede sino que no desea ningún tipo de acuerdo con ningún otro sector que pertenezca a su espacio político. No. La historia de la hegemonía masista tiene sucesos donde integra a la clase media, modera su discurso indigenista, se hace conservador y pactario, integra discursos de otros ámbitos coopta y a la vez anula a potenciales adversarios. Por ejemplo, la ley electoral transitoria de abril de 2009 donde lo ideal eran 36 circunscripciones indígenas el MAS propone 15 y se termina aprobando solo 7; las listas de candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional donde hay una presencia visible de personas de clase media, su intento de acercarse a regiones o más exactamente ciudades donde tiene menos simpatía, etc. O, por último, la forma como acepta la propuesta autonómica, tan vilipendiada antes, y que ahora es su bandera política.

En suma, hoy vivimos un nuevo tiempo político caracterizado por la a) dominio discursivo en el sentido de que hoy los discursos políticos para validarse necesitan hacer uso de elementos como nacionalismo e identidad étnica, b) por la iniciativa política que, al tener mayoría en el congreso hace que tenga también de su parte las iniciativas políticas y c) por su mayoría electoral que lo convierte en el único partido con real presencia a lo largo y ancho del país.

Por su parte, tenemos una oposición dividida, que ante su poca presencia nacional intenta rearticularse desde las regiones. Para ello es necesario que cambie su discurso y sus emisores. Hasta ahora el discurso de la oposición local ha girado sobre todo en la apelación a la dignidad sucrense y a la memoria colectiva en torno a los hechos de la Calancha. De una u otra manera esta apelación tuvo frutos con la candidatura de Savina, sin embargo, es posible suponer que la victoria del MAS en las elecciones presidenciales está mostrando los bordes y límites de un discurso que no puede mantenerse en el largo plazo. Los discursos políticos suelen hacer apelación al pasado, pero a condición de prefigurar el futuro, cuando solo apelan al pasado se estacan y cuando solo apelan al futuro carecen de identidad. El discurso de la oposición habla mucho de muertos pero poco de autonomías, mucho de pasado y poco de futuro. La política es sobre todo prefiguración de futuro que trata de incluir y no de excluir. Cosas elementales pero que muchas veces son olvidadas por quienes pretenden ser los conductores de esta región.

jueves, 21 de enero de 2010

ALBERT CAMUS A MÁS DE 4000 METROS


Descubrí a Albert Camus, cuando cursaba los primeros semestres de la carrera de economía en la Universidad Tomás Frías de Potosí. En aquellos años el ambiente académico y político universitario estaba dominado por las corrientes marxistas ortodoxas, que satisfacían su curiosidad con manuales de Martha Harnekcer, Georges Politzer y las distintas variantes de textos que ofrecía la Academia de Ciencias de la URSS. Se los leía, interpretaba y releía como textos cuasi sagrados a los cuales, en nuestras tertulias, citábamos con fe de idólatra, reuniones que aceitábamos con abundante café en un local de nombre solitario y triste, “El Only”.

Algunos de nosotros, además de neófitos ideólogos éramos aprendices de escritores. Leíamos con profusión rotunda a Gabriel García Marquez; Vargas Llosa, Cortázar, Borges y Sábato, a quienes admirábamos y emulábamos sin éxito en algunos escritos y poemas, mismos que deben estar merecidamente confundidos en algún cajón o convertidos en fuego, humo y olvido. Los otrora admiradores de Borges y Sábato hoy se parapetan detrás de un escritorio de oficina y los admiradores de Vargas Llosa y García Marquez hoy engrosan las filas de consultores de ONG. Nada más lejos de la literatura y de los sueños.

Llama la atención que en nuestros escuálidos libreros nunca hayan estado escritores bolivianos. Alcides Arguedas, Carlos Medinacel o Franz Tamayo, no eran nombrados en nuestras reuniones, o muy escasamente. Eran escritores que los habíamos leído como quizá nunca se debe leer la literatura: en el colegio, obligados y por una nota de aprobación. A esto habría que añadir que eran novelas “realistas” un poco ya irreales para esa época donde las ciudades y sus problemas invocaban otro tipo de temas y de narrativas, y que justamente trataban esas “otras” literaturas. Nos identificábamos más con el Horacio de la Rayuela de Cortázar que con Adolfo y Claudina de La Chaskañawi de Medinaceli, nos dolía más los avatares de Juan Pablo Castel de el El túnel de Sábato que los problemas onanísticos del Estudiante enfermo de Porfidio Diaz Machicado y, por supuesto, nos parecía más inquietante descubrir a Mersault de El Extranjero de Camus que leer todos los Epigramas griegos de Franz Tamayo. Estábamos “colonizados”, qué duda cabe.

De Camus nos llamaba la atención su explícita constatación del absurdo como horizonte filosófico, la constatación de que la vida humana tiene un fin que nunca podrá ser logrado y menos conocido por el hombre. De que a su manera, todos somos como Sísifo, que sentenciado a cargar una piedra hasta lo alto de una colina, la misma cae y rueda cada vez que Sísifo está para terminar su labor, lo que remidiría de su pecado y su (eterna) condena.

De alguna manera, esta filosofía del absurdo es la que está narrada y caracterizada en la vida a Mersault, personaje central de su primera novela El extranjero. Este solitario ser que deambula por Argel carece de la creencia en las convenciones y creencias en uso. Su relación con los hombres y mujeres es fría y maquinal, ve a vida con una irónica y casi cómica indiferencia: asiste al entierro de su madre con la misma indiferencia y pasividad con la que acepta casarse con su novia no por creer en el matrimonio sino por que justamente, para Mersalut, esta institucion consagrada por la leyes y la iglesia, no significa nada.

Esta sorda enemistad entre las convenciones se hace más patente cuando Mersault asesina a un Árabe en una tarde en que el sol le calentaba demasiado la cabeza. Es condenado a muerte en un juicio donde lo que se juzga no es tanto el crimen en sí, sino el comportamiento atípico y amoral de Mersault. Son dos concepciones distintas enfrentadas la del estado y la sociedad que defiende un conjunto de crerencias y un individuo que descree completamente de ellas. Es el estado frente al individuo, la grey frente a la crítica o de manera general, la sociedad capitalista frente al hombre libre.

Pese a las lecturas nihilistas de Camus, que interpretaban que su filosofía era una invitación a la ataraxia moral o al suicidio. El mismo Camus en su El mito de Sísifo se encargaba de aclarar esto sosteniendo que la grandeza del ser humano estaba justamente en que a pesar de la constatación de la absurdidad de la vida, el hombre, era y es capaz de vivir y de dar sentido a su vida.

Esto que a primera vista parece sencillo, no lo es. De hecho impone una gran tarea: le pide al hombre hacerse cargo de su libertad. No hay un dios ordenador de la vida del hombre que prometa una vida o un cielo más allá del que existe, es decir no hay cómo encontrar un oscuro sentido a lo que pasa o, en otras palabras, no hay a quien derivarle los efectos que tiene nuestra libertad. Esta concepción, del hombre, que puede encontrar esperanzas aún bajo la constatación del absurdo de su esfuerzo se encuentra retratada en su novela La peste, publicada cinco años después y que narra el valor de una ciudad que a pesar de lo inútil de su lucha contra la plaga, puede creer en la solidaridad, la ética y la esperanza.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LO POPULAR Y LO MASIVO: UNA REFLEXIÓN A PROPÓSITO DE LA OFERTA CULTURAL EN SUCRE



Ponencia presentada a la vigésima tercera reunión anual de etnología realizada en Sucre del 27 al 28 de agosto de 2009.

Nuestra investigación nace de la preocupación por comprender las causas de la baja asistencia de público a varias presentaciones artísticas que son promovidas por diversas instituciones a lo largo del año en la ciudad de Sucre, las mismas que observan con cierta pasividad y desencanto, cómo sus esfuerzos organizacionales, logísticos y financieros no son acompañados del imprescindible entusiasmo y asistencia del público.

Nuestro estudio, nos permitió descubrir dos ciudades dentro de la misma ciudad o, si se quiere, dos imaginarios urbanos distintos, que corresponden a diferentes maneras de conocer, sentir e idealizar la ciudad. La primera de ellas, noble y aristocrática, reclama para si ser la cara verdadera de Sucre y, en su despliegue histórico, desconoce la cultura que se va configurando en otras zonas de la ciudad: niega que esa cultura corresponda a la real identidad sucrense y desprecia sus expresiones artísticas, por considerarlas carentes de valor cultural y estético.

La segunda ciudad, producto de la migración campesina y del encuentro entre las pautas culturales citadinas y rurales va estableciendo dispositivos comunicacionales, espacios urbanos y pautas organizativas alternativas, en una ciudad que la sienten estrecha y ajena, ya que no obstante necesitarlos en tanto fuerza de trabajo y facilidad mercantil, los desprecia en tanto cultura.

En cuanto al consumo cultural, tanto de la clase alta como de la de la clase popular, postulamos que tanto en una como en otra, hay diversidad de públicos con preferencias y gustos distintos, pero que los diferencia el sentido que cada clase social asigna a su consumo cultural, así como los lugares de consumo y el tipo de consumo cultural que cada una tiene.


3.- El campo cultural oficial: elementos del discurso

3.1. Cultura, turismo y desarrollo.

El discurso cultural oficial parte de la constatación de que la ciudad de Sucre tiene un conjunto de particularidades históricas que hicieron y hacen de la ciudad un referente cultural innegable tanto en la época de la colonia como en la republicana. Según esto, Sucre es depositaria de una riqueza cultural que viene desde tiempos de la colonia: en el territorio que hoy es Sucre, se fundó la primera universidad de todo el Virreinato de La Plata que, posteriormente, a través de lo que se llamó la llamada Academia Carolina, fue el centro de las ideas antimonárquicas que cristalizarían en el primer grito libertario de 1809, que después se expandió por todo el continente americano. Nombres como Juana Azurduy de Padilla, Manuel Asensio Padilla, Jaime de Zudañez, Mariano Serrano son personajes chuquisaqueños que influyeron en los destinos y la historia de América del Sur.

En el periodo colonial, Sucre fue sede de la Real Audiencia de Charcas y juntamente con la ciudad de Potosí conformaron el poder político y económico del Alto Perú. Fue durante este periodo que se construyó una importante cantidad de edificaciones, sobre todo eclesiásticas, que hoy son parte de la riqueza arquitectónica de la ciudad, que con el pasar de los años se constituyeron en los principales atractivos turísticos de la ciudad de Sucre, tanto que hoy, Sucre, está declarada como Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad. También durante la República en la ciudad se habrían desarrollado, en diversos ámbitos, varios movimientos culturales de importante proyección nacional.

En el plano de la música, en la mentalidad de la cultura oficial sucrense, es digno de rescatar a la cueca y el bailecito como referentes identitarios urbanos y a la fiesta de Tarabuco, en el ámbito rural, como referentes ineludibles de la riqueza musical chuquisaqueña.

Estos elementos sirven de base al discurso de los gestores culturales oficiales para sostener que Sucre al tener un importante bagaje cultural, el mismo debería ser aprovechado en función del turismo para lograr una importante fuente de generación de recursos económicos que al final sirva para el logro de prosperidad económica para la ciudad de Sucre. Como nos señala uno de los entrevistados, director de una entidad cultural privada:

…Sucre tiene futuro en cuanto a lo que es la actividad turística y la actividad turística está ligada a la actividad cultural, por que al turista le interesa, muchísimo, creemos firmemente en Mutual La Plata, llegar a una ciudad que tiene características patrimoniales, que tiene un entorno muy grato, una arquitectura que es llamativa… pero también le interesa tener una cultura viva, donde en la noche pueda ir a ver un concierto, donde pueda ir a ver una conferencia, donde pueda ir a ver una exposición pictórica, en fin…Entonces el aportar a la cultura es también aportar al turismo, y el turismo como actividad económica, si es que va creciendo, [aporta] a toda la colectividad (entrevista a gestor cultural)

Otra de las personas ligadas a la gestión cultural en el ámbito estatal llega a la misma constatación al decir que:

basta dar una mirada al pasar por la ciudad, [para constatar] que es una ciudad con poca posibilidad industrial, desmembrada del eje, que no ha logrado constituirse en un paso obligado en un corredor bi-oceánico, que hace [pensar] que realmente el tema de turismo cultural sea una fuente al futuro importante (entrevista a gestor cultural).

Este aspecto señalado, de la estrecha ligazón entre cultura y turismo y desarrollo es a tal punto inobjetable que el Festival Internacional de la Cultura (FIC), uno de los mayores esfuerzos estatales y privados de promoción cultural que se realizan en Sucre en el año, en criterio de uno de sus gestores, fue diseñado y creado para explotar la riqueza cultural en función del turismo. Dice un exdirector del FIC:

…lo que se quiere hacer con el Festival es poner de manifiesto y consolidar la imagen turística de Sucre, que permita un movimiento socioeconómico que tenga su impacto en la población tan deprimida [económicamente] de la ciudad de Sucre y sus alrededores (entrevista a gestor cultural).

Postura que se justifica por el hecho de que muchas ciudades en el mundo obtienen grandes ganancias convirtiendo sus recursos culturales e históricos en atractivos turísticos. Se tratan de productos turísticos que tienen relación con las marcas identitarias más fuertes de las ciudades como ser el carnaval de Río de Janeiro, el tango en Buenos Aires, y la riqueza pictórica de una ciudad como Amsterdan con sus museos Rembrand y Vincent Van Gohg.

En suma, existe un pensamiento consensuado entre los gestores culturales que la oferta cultural de Sucre debe estar concebida pensando en la atracción turística. Por ello no es extraño que exista un gran esfuerzo por rotular a los espectáculos como internacionales y que despierte gran esperanza y expectativa el logro de un título como el de Capital Iberoamericana de la Cultura.

Sin embargo, según nuestras indagaciones, podemos sostener que este afán de internacionalizar la oferta cultural es un producto relativamente novedoso[4] ya que si vemos la evolución histórica de los festivales de cultura, los mismos no siempre tuvieron la característica de ser internacionales como ahora rimbombantemente se los presenta. En 1980 se desarrolló, en Sucre, el Primer Festival de Arte y Cultura auspiciado por la Corporación de Desarrollo de Chuquisaca (CORDECH) y del departamento de cultura de la Honorable Alcaldía Municipal de Sucre que entre sus propósitos -a decir de Luis Ríos Quiroga, que en ese entonces era Director de Cultura de la HAM- estaban la amistad entre los escritores y artistas del país tratando de no excluir a nadie y buscando el contacto con el pueblo ya que

la acogedora plaza de mayo es escenario único del evento y no teatros ni salas de concierto, por que sabemos que escritores y artistas sienten la necesidad urgente de dialogar con el pueblo y por que consideran su actividad no mero placer estético sino una labor que debe estar en función de los intereses del pueblo, único autor de la historia y de la cultura de un país. (1980: 3),

lo que es coherente con el hecho de que los escritores y artistas presentados sean bolivianos como los escritores Alcira Cardona, Antonio Paredes Candia, Matilde Casazola, Roberto Leytón; los pintores Enrique Valda del Castillo, Félix Arciénega. Los orfebres de artesanías como Daniel Pemintel, Delia Sandagorda, Clotilde Calvimontes y los músicos Rodolfo Mérida, los Hermanos Murillo, Los Kollas, Los Mirlos, Los Runas, Bolindia, Las Voces de Viento, Los Masis y el Conjunto Sucre.

Por otra parte, la articulación entre la cultura y el turismo no fue una finalidad central en los inicios del Festival Internacional de la Cultura tal y como ahora se lo plantea. En el proyecto presentado por CORDECH para el Festival Internacional de la Cultura realizado en 1990, se lee que uno de los objetivos es el de

propiciar la convivencia entre las naciones amigas y el intercambio artístico y cultural entre las naciones amigas que permitan motivar e incentivar la actividad artística y cultural de nuestro pueblo (en Marzana 1998: 78 resaltado nuestro)

y en otra parte se lee

tal y como sintetiza el título del presente proyecto el festival tiene una cobertura nacional e internacional esperándose por tanto la participación de todas y cada una de las regiones del país y la presencia de países amigos” (en Marzana 1998: 78).

Lo que equivale a decir que por lo menos en los primeros años de creación del FIC, el apelativo de internacional denotaba sobre todo la presencia de extranjeros en calidad de artistas y no de espectadores o de público.

Por ello una punga entre lo internacional versus lo nacional o entre lo popular y lo elitario estuvo presente por lo menos en los primeros años de la década del 90. Al siguiente año de la creación del Festival Internacional de la Cultura, en el año 1991, se realizó un Festival Nacional de Cultura cuyo propósito, como dice el documento de la Corporación de Desarrollo era el de “lograr, primero, la identidad del boliviano, y después la libertad y su derecho a la autodeterminación” para que el festival permita “reencontrarse con lo más profundo de nuestro ser, recuperando la identidad nacional que permita la revitalización de nuestros valores” (1991: 3-5) . Por ello, en este festival, la presencia de artistas nacionales es abrumadoramente mayoritaria. El festival se convertía, sobre todo, en un nucleador de las expresiones culturales de los departamentos de Bolivia y no de las expresiones internacionales, un festival que “promovió un clima propicio. No hubo competencia, lucro, no solo estuvo dirigido a la elite intelectual (…) ya que hubo un sano propósito que rompió aquel concepto de que el arte pertenece a las superestructuras económicas de las naciones o que el arte pertenece a las elites intelectuales que viven en su torre de marfil” (CORDECH 1991, resaltado nuestro). Pugna que fue definida por quienes querían dar a los Festivales de Cultura el estatuto y la imagen de Festival Internacional que ya no trataba de rescatar la identidad local y nacional de manera casi exclusiva sino de presentar artistas del exterior junto a lo nacional y local.

Lo importante de todo esto, es el hecho de que el actual discurso turístico permite, a los que lo emiten, tener un argumento para centrar su propuesta cultural en eventos que estén acordes a la imagen que se quiere enviar al mundo, que consiste en una imagen de ciudad patrimonial, con gente educada y respetuosa de ese sus edificios y calles arquitectónicas, que tiene un gusto estético que la emparenta a los mejores gustos europeos, donde la gente escucha música docta en sus distintas variantes, sin menospreciar a la cueca y el bailecito y a danzas y expresiones culturales originarias como las de Tarabuco y que está abierta a las expresiones culturales que vienen del exterior del país.

Este discurso, entonces, desplaza, rechaza e invalidada como cultura no propia de Sucre a las manifestaciones culturales mestizas y criollas que si bien tienen su raíz en lo originario son manifestaciones que recogen la inevitable influencia de lo externo y que dio lugar a la cumbia chicha por ejemplo y otras que mantienen su identidad étnica pero que son presentadas como ritmos “modernos”

3.2. Lo popular rechazado por ser masivo y aceptado por ser folklórico

Otro de los elementos del discurso cultural oficial radica en la búsqueda de calidad en los eventos a ser presentados y en el rechazo de lo masivo. Son dos partes que en su proceso se refuerzan ya que según esta idea los espectáculos masivos, deben ser tomados con cierta desconfianza ya que muchos de ellos no tendrían el nivel artístico necesario para ser apoyados en su difusión

Este criterio tiene consecuencia en el campo de lo que se considera “promovible” o “auspiciable”. Se considera que al estar los espectáculos masivos ligados al mercado y por tanto a las industrias culturales, las mismas no necesitan de apoyo ni estatal ni privado, ya que se pueden promover y sostener económicamente por si mismas dado su amplio mercado “popular”. Como un director de institución cultural: “no se puede financiar un festival de cumbia villera, por ejemplo, ya que “esa música masiva ya tiene su propio público y no necesita de apoyo ni de ningún impulso para lograr su propio financiamiento” (entrevista a gestor cultural).

Otro de los datos que señalan esta especie de rechazo de lo popular ligado a lo masivo se encuentra en una “Carta del Directorio de Fundación Sucre Capital Cultural”[5]. Dice la carta en uno de sus párrafos:

También hemos fallado en muchas cosas, en la parte de la comunicación, más que todo por limitaciones presupuestarias y también en la parte organizativa por razones de apuro, costumbres y/o escasa formación de la gente, dentro o fuera del festival, Igualmente nos hemos equivocado acerca de los espectáculos masivos. ¿Qué debería hacer el Festival Internacional de la Cultura? Traer artistas masivos contesta la gran mayoría del público. Nosotros pensábamos y pensamos que la cultura es otra cosa que conciertos masivos, pero por los visto nos hemos equivocado. Aunque tengamos razón en este sentido, el público y algunos medios de comunicación miden al Festival por sus masivos (Correo del Sur 28.10.05: 4 resaltado nuestro).

Sin embargo este rechazo de lo masivo no es a todo lo que tiene esa característica sino a determinadas expresiones artísticas, ya que los eventos ofrecidos a lo largo del año, son eventos que, en algunos casos, no en todos, buscan lo masivo. Es más, este tipo de presentaciones son denominados eventos “estrella”, a los que los que se destinan grandes esfuerzos humanos, económicos y comunicacionales en pos de su éxito. Esto se puede constatar en los programas donde presentaciones como los de Pablo Milanes, de Miriam Hernández, de los Enanitos Verdes, son promovidos a través de canales de televisión, estaciones de radio, afiches, volantes y pasacalles, en la perspectiva de convocar a una gran cantidad de público, es decir a un público “masivo”, para que colme con su presencia, ya sea el estadio o el teatro al aire libre.

Por tanto, creemos es que en realidad lo que se hace es rechazar cierto tipo de eventos masivos. Según esto habría espectáculos masivos, que por su propia naturaleza serían dignos de ser mostrados y por tanto de ser promovidos y otros que no merecerían tal consideración. Para decirlo dicotómicamente: habrían espectáculos masivos buenos y espectáculos masivos malos.

¿Pero cual es el criterio que realiza el sesgo? ¿Con qué rasero estético se mide la diferencia? ¿Cuál es el código de belleza que sanciona como feo cierto espectáculo y como bonito otro?: Pues la respuesta es sencilla cuando lo masivo no está ligado a lo popular folklórico lo masivo es bueno y por tanto digno de ser promovido, en cambio cuando lo masivo está ligado a lo popular el espectáculo es malo y por tanto no es promovible. Situación que se oculta con el criterio de la búsqueda de calidad en los eventos a ser presentados. Esto es lo que dijo un exdirector del FIC:

pero también hay otro criterio, hay un criterio de tratar de cualificar algunas cosas, o sea dentro la música chicha o dentro la música folclor o clásica hay categorías y niveles, hay una buena música folclórica y hay un buen reconocimiento de muchas personas y hay otro nivel que es un poco mas bajo, entonces la política era tratar de escoger de los mejores no? Para que el festival tenga precisamente esa identidad, ofrecer una oferta de calidad (entrevista a gestor cultural).

Pero cuales son esos criterios de calidad?, ¿Cuál es el criterio que sesga y divide? Para dar una respuesta a ello, proponemos mirar no tanto las presencias, sino las ausencias, no tanto lo que se acepta sino lo que se rechaza.

¿Que es lo masivo que se rechaza? Pues básicamente la estética masivo popular que hoy por hoy son consumidas en grandes sectores de la población sucrense, y que tiene en la música su núcleo central con ritmos como las zapateadas, las charanguedas, la cumbia villera y la cumbia chicha, que nunca aparecen en ningún programa cultural a nivel oficial Como veremos más adelante, si bien en torno a este tipo de música se han creado estaciones de radio, programas de televisión, lugares de disfrute colectivo y son consumidas por grandes cantidades de personas, llama la atención que permanezcan invisibles a los ojos de los gestionadores culturales. Es como si esas manifestaciones culturales no fueran parte de Sucre.

Es por ello que cuando preguntamos a los gestores culturales, respecto a la relación o articulación que habría entre la identidad cultural sucrense y los ritmos musicales como las charangueadas, la cumbia chicha la respuesta de algunos es que las mismas no son parte de la identidad cultural sucrense ya que “en términos reales, casi académicos si uno hace un análisis de la identidad cultural local, eso no es parte de la identidad cultural local deviene de esa cultura que yo trato de analizar, pero evidentemente no forma parte (entrevista a gestor cultural), lo que justificaría su ausencia de promoción.

Sin embargo, si bien se niega la estética popular ligada a lo masivo, por otro lado se valora la estética la popular pero ligada a lo folklórico. En esta medida, en lo que respecta a la música, se debe promover la cueca y el bailecito que se los considera ritmos muy propios de la cultura sucrense. En los que respecta a lo nativo se debe rescatar la cultura Jalqua y Yampara con sus productos textiles y, en general, toda aquella estética que represente las raíces de la identidad sucrense. Estos aspectos son a tal punto importantes que son planteados como uno de los objetivos centrales de la gestión cultural de las entidades estatales. Como dice una de las gestionadoras culturales,

“tenemos música nacional, tenemos la cueca, tenemos el bailecito, tenemos gente que otrora, es decir nuestros abuelos lo han puesto en práctica y que poco a poco se ha ido perdiendo precisamente por el tema de la invasión cultural de otros países a través de la televisión, entonces queremos que, a esa influencia tan fuerte de la televisión, sea la influencia nuestra la que vaya a contrarrestar. Como Gobierno Municipal y como Oficialía Mayor de Desarrollo Humano y Cultura y Dirección de Cultura, estamos en ese propósito y lo vamos a lograr, poniendo en práctica una serie de actividades que precisamente revaloricen [lo que] que practicaban nuestros abuelos, podamos reavivar, renacer, reproducir y que nuestros jóvenes sean parte de eso a través de concursos, a través de una serie de eventos (entrevista a gestionadora cultural).

por tanto, a través de la politica cultural, se pretende no solo brindar un tipo de actividad cultural, si no de hacer que a través de ella la gente se eduque y revalorice la cultura nacional.

Por ello, no es extraño que la actual estética popular sea mirada siempre son ribetes negativos, asociándola con procesos de alienación, de consumo de alcohol, cuando no con el pandillaje y la delincuencia. Por ello, si bien se sostiene que toda cultura debe recibir influencias, para uno de nuestros entrevistados las hay las benévolas como la Entrada de la Virgen de Guadalupe y las dañinas como son los

“reguetones que ha dado por influir fuertemente en las poblaciones emigrantes del campo hacia la ciudad que se van conformando alrededor del centro patrimonial de la ciudad donde hay jóvenes que uno pudiera confundirlos fácilmente con los que viven en los sectores urbanos de las ciudades estadounidenses” (entrevista a gestor cultural).

lo que hace que implícitamente se relacione a los reguetones con las pandillas estadounidenses.

En otros casos, esta asociación de la música masiva popular se da con el consumo de bebidas alcohólicas ya que la cumbia villera chicha tiene un

detalle medio especial, porque hemos visto que en el transcurso de estos últimos años, esta música, ha tenido ciertas inclinaciones negativas, el problema es que la gente joven es muy vulnerable y el lío es que por ahí se dejan llevar por el tema alcoholismo, por el tema tabaquismo y con música como que… no precisamente con esta no? Pero bueno todo lo que venga de afuera generalmente ha logrado una influencia negativa. Pero la Alcaldía nunca auspiciaría este tipo de eventos, bueno no vamos a decir que nunca lo vamos a hacer, pero no está dentro de sus preferencias un festival de cumbia (entrevista a gestor cultural).

Como es natural, al existir este tipo de negativas asociaciones, no es posible pensar en que las entidades culturales oficiales vayan a promover este tipo de música ya que, según esta concepción, al hacerlo también se promueve la deformación moral de los que la escuchan.

Este rechazo, coincidentemente, lo es también a lo marginal, a lo pobre, a lo migrante, a lo indígena. Es el rechazo a quienes hoy conforman la urbe de los barrios marginales de Sucre ya que son ellos el público al que se dirige este tipo de manifestaciones culturales.

Podemos decir que el discurso cultural oficial, a través de discurso de la búsqueda de calidad rechaza lo masivo popular. Como hemos demostrado, el rechazo de lo masivo se da cuando la misma proviene de la cultura popular folklórica y es aceptada cuando lo masivo está ligado a la cultura occidental que circula por las grandes redes de medios de comunicación.

Por otro lado, la música popular es aceptada y promovida cuando la misma conserva sus características autóctonas, es decir cuando la misma no está supuestamente “contaminada” por la cultura occidental. Por tanto estos espectáculos son presentados como un esfuerzo por rescatar la cultura originaria, la cultura con identidad nacional, la misma que merced a los medios de comunicación estaría siendo olvidada o distorsionada por la gente de Sucre.

Es importante aclarar que este rechazo no es explícito, justamente el discurso que hemos descrito sirve para esconder la discriminación y para hacerla legítima tanto a los ojos de la gente como a la de los mismos gestores culturales; para hacer comprender que si bien la oferta cultural no llega a todos los estratos de la ciudad, no se debe a si misma sino a factores que tienen relación con la gente. De esta manera, la falta de asistencia de público es explicada a partir de la ignorancia, falta de cultura o de educación del gusto estético de las personas y no a partir de las características propias de la oferta cultural.

4.- Las prácticas: la oferta cultural

Esta visión de lo que debe ser la oferta cultural deviene en un conjunto de prácticas que expresan el pensamiento de los gestores culturales. Para visualizar ello agrupamos los datos en tres indicadores a saber: a) los lugares dónde se realizan los eventos, b) los tipos de eventos que son presentados y c) los horarios que se prefieren para poner a consideración del público la oferta cultural. La referencia temporal para este análisis es el año 2005 y nuestra fuente de información es la Agenda Cultural que publica el periódico Correo del Sur.

4.1. Los lugares donde se realizan los eventos

Los datos de los lugares donde se realizan los eventos nos dicen que el 54% de los eventos culturales presentados a lo largo del año 2008 fueron en los siguientes lugares: Teatro Gran Mariscal, Casa de la Libertad, Casa municipal de la Cultura, Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, Teatro 3 de febrero, Alianza Francesa y el Instituto Cultural Boliviano Alemán. El restante porcentaje en lugares como la Casa Capellánica, La Pizzería Cozzolisi, etc. Si sumamos los otros lugares donde se realizan los eventos culturales, podemos decir que el 99% de los mismos se realizan en el centro de la ciudad o en la llamada zona patrimonial de la ciudad.

Esto obviamente tiene sus consecuencias, ya que hay una facilidad de acceso, diferenciado según donde se viva en la ciudad. Para un habitante de la zona del Mercado Campesino o del Barrio Japón o de lajastambo, es muy difícil el asistir a un evento que se realiza muy lejos de donde vive, situación que, por supuesto, no ocurre con una persona cuya residencia está en centro de la ciudad. Por tanto el consumo cultural de los habitantes de las zonas periurbanas, tiene entre sus determinantes no solo su gusto o no por la oferta, la poca o mucha información que tenga cultural que da la ciudad sino en la condensación de los eventos en el centro de la ciudad.

Sin embargo de que hay una notoria falta de equidad en la difusión cultural, esto está justificado por el hecho de que la oferta cultural al estar diseñada para contribuir al desarrollo del turismo, es decir hecha para el turista, debe tener como privilegiados lugares de exhibición o de presentación a todos los edificios patrimoniales de la ciudad o por lo menos a los que se encuentran en su entorno, para que de esta manera el turista al margen de disfrutar de un espectáculo de calidad pueda también conocer la arquitectura colonial y republicana de la ciudad. De esta manera el discurso cultural-turístico se convierte en la práctica en un mecanismo de discriminación de gruesos sectores de la población sucrense.

4.2.Tipos de eventos presentados

Otro elemento expresivos de la mentalidad de los gestores culturales son el tipo de eventos que se realizan en la ciudad de Sucre. Las actividades como las exposiciones, los conciertos, el cine, el teatro y las conferencias copan el 62% de todas las que se presentan en Sucre. Solo a partir de estos datos nos podemos dar cuenta que una gran mayoría son eventos catalogados como de alta cultura, es decir ese tipo de actividades que precisan de cierta formación para entender su disfrute.

Si utilizamos como parámetro la música que se presenta a lo largo del año y la agrupamos por el tipo de música que se presenta, tenemos que más del 30% de las presentaciones corresponden a la categoría de música docta, es decir a aquella música que precisa de cierta formación estética y cultural. Audiciones como la Misa Barroca; el Concierto de canto lírico que se presentó en la casa de libertad; el Concierto de misa de Gallo de la Orquesta de Cámara de Sucre; el Concierto de Piano y flauta de Eliozabet Schwimmer en la Casa de la Libertad.

En segundo lugar se encuentra la música Folklórica y si bien un 25% del total se encuentra registrada dentro de este género, esto no nos debe llevar a la conclusión de que es con esa oferta que se satisface la demanda cultural popular. Más al contrario, como ya mencionamos, el criterio de hacer promovible un espectáculo popular es que el mismo esté encuadrado dentro de lo que se denomina el folklor nacional y que no tenga los rasgos de la cultura popular que hoy se cultiva en los estratos pobres y marginales de la sociedad. Un repaso a los tipos de conjunto folklóricos que se presentan nos señala que esto se cumple a cabalidad ya que a lo largo del año 2008 se presentaron eventos como la Noche de Maestros del Charango realizado el domingo 4 de septiembre; el concierto del grupo Aquí Bolivia de Sucre, Arpegio, Kachay y Kolping de Potosí el domingo 15 de mayo; el concierto de Willy Claure realizado el Sábado 14 de mayo; la Noche Folklórica Nacional como homenaje a los Masis en los que estuvieron Amaru, Jacha Mallku, Yara, los Masis, Horizontes, Aquí Bolivia. Canto Sur Huascar Aparicio e Isabella.

4.3. Días y horarios en que se presentan los eventos culturales

Por último, debemos llamar la atención respecto a los horarios en los que se realizan los eventos. Esto es muy importante para visibilizar el criterio de los gestores culturales en Sucre ya que el consumo cultural al estar relacionado con el uso del tiempo libre, hace que los eventos, en este caso musicales, tengan que ser pensados para ofrecerlos de acuerdo al horario de descanso que se supone tiene el público meta. En un seguimiento de los horarios de las presentaciones podemos señalar que gran parte de las presentaciones se las realiza a partir de las 18:30 de la noche y en los días viernes y sábado

También podemos ver que las presentaciones culturales en general tienen una marcada preferencia por los días sábado, jueves y viernes y no por el día domingo. De esta manera los horarios son pensados para personas que tienen su tiempo libre a partir de las 18:00, que es a la hora que se sale de las oficinas y tienen el fin de semana libre, en especial el día viernes.

Sin embargo, ello tiene sus efectos en la posibilidad de asistencia a los eventos de un grueso sector de la población ya que una mirada más precisa al tiempo libre de los sectores populares, es decir de obreros, comerciantes, cuenta propias, empleadas domésticas y otros, nos indica que ellos tienen como día libre el domingo, aproximadamente a partir de las 16:00 de la tarde.

5. Conclusiones

El trabajo pone en cuestión una serie de elementos que tienen que ver con la disociación que actualmente existe entre la oferta y la demanda cultural en Sucre, la misma que se expresa en la falta de asistencia del público a los eventos programados a lo largo del año y cuya explicación más recurrente y común es la falta de educación, de preparación, de gusto estético y de información de la gente.

Un poco a contracorriente de esta explicación, nosotros sostenemos que ello se debe a que la oferta cultural no responde a las características que tiene hoy el consumo cultural que se va creando en los sectores pobres, medios y marginales de la ciudad, que optan por recluirse en sus propios circuitos culturales. Disociación que va más allá del mero contenido de la oferta, llegando a tocar los lugares y los horarios donde se realizan los eventos. Dicho de otra manera la oferta cultura oficial está pensada, diseñada y proyectada para un segmento de clase alta de la población de Sucre, que la hace discriminatoria y elitista.

Sin embargo la oferta cultural nunca se la presenta de esta manera. De hecho siempre es promovida como si la misma fuera diseñada para toda la población de Sucre a la que no le quedaría más que conocer el programa y asistir. Por ello, para que esta percepción se haga legítima es decir creíble, hay una serie de dispositivos discursivos a los que se recurre y que los hemos agrupado en dos que están centrados en el turismo y en la calidad de los eventos.

Por una parte el discurso de la vocación turística de Sucre, permite armar una oferta cultural donde se privilegian los eventos de naturaleza “culta” y para su exhibición o presentación los lugares del centro patrimonial de la ciudad lo que supuestamente contribuiría a agradar a los visitantes externos. De esta manera se hace legítimo que la oferta cultural no llegue a los habitantes de los bordes de la ciudad y que su contenido no esté acorde a su consumo cultural.

Por otro lado el discurso de calidad de los eventos y de rechazo de lo masivo, permite establecer una frontera entre lo que sería la verdadera cultura y la que no lo es. De esta manera se acepta como digno de ser mostrado y promovido todo el folclor chuquisaqueño y boliviano que supuestamente estaría en estado de pureza y se rechaza la música popular por estar alienada por la influencia externa. Este discurso hace legítimo el hecho de que la oferta cultural esté diseñada para personas de clase media y alta que gusten de espectáculos o exhibiciones de naturaleza culta o que cuando los espectáculos son masivos y mas populares estos pertenezcan a su ámbito de percepción y preferencia estética.

Bibliografía

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1998 "Análisis del discurso político" en Gilmer Alarcón (comp.) Análisis del discurso: teoría, comunicación, semiología, política La Paz: Editorial Muela del Diablo.

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TOURAINE, Alan

1999 Crítica de la modernidad, México D.F. : Fondo de Cultura Económica

Hemerografía

Periódico Correo del Sur



[1] El discurso, remite a la idea de que la vida social está mediada por el lenguaje y organizada por una diversidad de discursos que se intersectan llegando a constituir un pluriverso. Es decir que los discursos, sean éstos filosóficos, jurídicos, morales o políticos, llegan a formar una red interdiscursiva que nos constituyen como sujetos en la sociedad, cf. Foucault, 1980 y Tapia 1998

[2] Para un análisis histórico de la concepción de lo popular cf. Renarto Ortiz, Notas históricas sobre el concepto de cultura popular, www.infoamérica.org/documentos_pdf/ortiz03.pdf. En el texto se sostiene, entre otras cosas, cómo la visión los estudios agrupados bajo en nombre de “Folklor studies” ayudaron en la construcción de los estados nación europeos y las razones por las cuales el folklor, por su carácter fragmentado y carente de metodología clara, no puede ser considerado ciencia.

[3] Se conoce con este nombre al movimiento de renovación del materialismo histórico que tuvo origen en el Instituto de Investigación Social que dirigió Max Horkheimer y que consideraban que con el advenimiento del capitalismo había llegado la debacle y la degeneración irreversible del arte y la cultura humanistas, señalando que lo que surgía era un mecanismo de control y de idiotización de los consumidores” (Torrico 1999: 7, 12), también ver Touraine 1999: 151-164)

[4] En realidad esta búsqueda de lo internacional tiene su génesis al final de la década de los ochenta cuando la onda patrimonialista invade varias ciudades de Bolivia.

[5] Es sumamente interesante detenernos un poco en la conformación del directorio de esta fundación ya que en ella están representadas una gran parte de instituciones tanto estatales como privadas que promueven cultura a nivel oficial como ser la Alcaldía Municipal, la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, la Prefectura del Departamento, la Asociación de Entidades Culturales Privada de Sucre, la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca, el Sindicato de la Prensa y los Artistas y Productores de Arte. Como es obvio, en esta institución no están representados aquellas instituciones relacionadas con la cultura popular.

jueves, 27 de agosto de 2009

Discurso de presentación del libro sobre Narrativas y Políticas de la identidad en los valles de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija.



Autores: Walter Sánchez, Alejandra Ramírez, Gretel Lambertín, Franz Flores, Carlos Vacaflores y Pilar Lizárraga

En principio quiero agradecer la amabilidad de Anita Lema en hacer posible la presentación de este libro y, por supuesto, a la Fundación UNIR, representada por Virginia Kolle, que fue la institución que auspició la investigación y la publicación de sus resultados.

Este libro, titulado “Narrativas y Políticas de la identidad en los valles de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija”, es producto de una reflexión no solo interdisciplinaria sino interregional ya que en el mismo trabajaron investigadores de Cochabamba y de Tarija, además, de Gretel Lambertin y mi persona que nos tocó estudiar los valles de Chuquisaca. Por tanto no solo fue un diálogo entre profesionales de distintas disciplinas, sino también un diálogo entre distintas sensibilidades regionales, lo que creo es una riqueza del libro.

El libro tiene dos partes claramente distinguibles: el primero es un estado del arte sobre la temática de la identidad y de la interculturalidad, trabajo que ha supuesto dedicarle una buena porción de tiempo a la lectura y revisión de libros que tenían que ver directa o indirectamente sobre las identidades étnicas, las identidades de elites, generacionales, de género y las identidades territoriales. Por tanto, el lector encontrará en el texto la presentación y análisis de una serie de libros que esperan servir de guía para futuras investigaciones. La idea es lograr saber cuánto ha avanzado la investigación en el tema de identidades y, en este sentido, el libro sugiere temas que pueden ser objeto de futuras investigaciones.

¿Que es lo que no sabemos? Pues creo que muchas cosas pero, de manera general, podríamos decir que el tema de las identidades han merecido estudios sobre todo micro, hay reflexiones sobre determinadas provincias o determinados grupos étnicos pero no hay una reflexión sobre lo que es la identidad chuquisaqueña o lo que es la identidad Sucrense. Pero no solo ello, también el estudio constata, que las investigaciones sobre Sucre son escasas: si bien podemos decir que existen interesantes contribuciones sobre la colonia, no se puede decir lo mismo para la época contemporánea, hacen falta investigadores e investigaciones. El actual evento de la RAE es un buen punto de partida para llenar esos vacíos de conocimiento

Desde otro punto de vista, hace falta realizar estudios sobre las múltiples identidades urbanas y expresiones culturales que se van configurando en nuestra ciudad. Si tomamos en cuenta la migración que se da del campo a la ciudad, por supuesto que en los bordes de la ciudad se están dando una serie de manifestaciones culturales que, en algún caso, rompen con la identidad que la vemos y la recreamos desde una visión céntrica y turística de Sucre. Sucre es la ciudad de la cueca y del bailecito, o es también de la de cumbia chicha y de las zapateadas?. Sucre es lo que muestran los folletitos del Sucre turístico o también es el mercado campesino, Lajastambo o el distrito 8?. Hay culturas que se muestran y culturas que se invisibilizan; hay un Sucre culto y también un Sucre oculto.

Las identidades se van construyendo, son fluidas y cambiantes, eso se sabe, lo que no se sabe es si en Chuquisaca, estamos construyendo una identidad cerrada en si misma o abierta al diálogo intercultural. Si partimos del hecho de que toda identidad siempre se construye en relación con el otro, es decir que expresa unas relaciones de poder, podemos decir que las identidades no son apolíticamente neutras, expresan visiones que a la vez se transforman en actitudes hacia el otro. Si es una identidad cerrada, se verá a los otros siempre con desconfianza sino es que con una actitud abiertamente hostil, si se trata de una identidad abierta, tratará de respetar esa diferencia y tratará de comprender y aprender del otro. Algo de la visión cerrada y algo de la abierta se puede constatar que existe en el chuquisaqueño.

El estudio también constata la dificultad de entender las identidades en Bolivia apelando al discurso del mestizaje. Ya que si bien es innegable que toda cultura, no solo la boliviana, son la suma de varios cruzamientos biológicos y culturales; el decir “mestizo” remite a la idea no de una nueva identidad sino a la idea de que no hay mayores diferencia identitarias entre los bolivianos. Aparentemente lo que pasa hoy es que el mestizaje se ha convertido en un discurso que está a contrapelo de lo que hoy se da casi en todo el mundo y que es la aparición y recreación de múltiples identidades. A pesar de lo que creía la modernidad y la globalización que pronosticaba una sola identidad global, como dice Michel Wieviorka, debemos entender a la modernidad no como la sociedad donde las identidades se diluyen sino aquellas donde las identidades más bien se reproducen y recrean.

La situación descrita en el libro implica para Chuquisaca el desafío de un mayor diálogo entre el campo y la ciudad, dialogo que hoy está lamentablemente roto y un mayor diálogo entre el centro de la ciudad y sus periferia de migrantes. Esto no es tarea fácil, ya que supone un cambio de mentalidad anclada en el pasado, hacia una mentalidad más abierta a la pluralidad.